Apoyo a los inmigrantes en tiempos de crisis

Como en muchos países, también en España son las personas vulnerables las que más han sufrido la crisis creada por la pandemia de coronavirus. En una gran ciudad como Madrid, hay miles de inmigrantes en situación más o menos regular que han encontrado un lugar en la economía paralela. Muchas de ellas son mujeres de América Latina que trabajan, por ejemplo, como empleadas domésticas.

Este es uno de los grupos apoyados por la obra de la Compañía “Centro Padre Rubio”, obra de apostolado social de servicio a los migrantes que, amparada por la Fundación San Juan del Castillo, lleva el nombre de uno de los misioneros jesuitas martirizados en las Reducciones de Paraguay. Hemos conocido al director del centro, Yván Lendrino. Nos habla de la misión que él y su equipo están llevando a cabo.

“Nuestra misión es servir, acompañar y defender a las personas migrantes, en especial a los más vulnerables, Junto a otros programas de la Fundación tratamos de dar una respuesta integral a las necesidades de las personas. La acogida y formación del Centro Padre Rubio se complementa con otras acciones de acogida residencial y hospitalidad, atención social, empleo y atención jurídica de la entidad”.

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El programa del centro sólo es posible gracias a la participación activa de muchos voluntarios. El director insiste sobre este aspecto.

“Las actividades del centro tienen dos ejes: Acogida y Formación.El centro cuenta con un nutrido grupo de voluntarios en tareas de entrevista social, grupos de orientación, cursos de formación y otras tareas de soporte.

Son muchas las motivaciones que hacen que una persona colabore con nosotros. La principal es para estar cerca de las personas en situaciones más vulnerables. Muchas de ellas inspiradas por su fe cristiana y otras también como experiencia de vida. El voluntariado juega un papel clave, ya que forma parte del origen de la actividad de este centro y, en general, de toda la actividad de la Fundación. Además, no llegaríamos a todas las personas a las que llegamos si no es gracias a las personas voluntarias, ellas son la primera mano tendida, la primera voz que escuchan, la primera sonrisa. Por otra parte, se cuenta con un equipo técnico que complementa el trabajo de primera acogida y formación de los voluntarios, tratando de dar continuidad, en el momento en que se hace necesaria una intervención más profesional.

El voluntariado es una parte de nuestra misión, contamos con un área de voluntariado dentro de la Fundación no solo por necesidades organizativas, sino porque pensamos que es nuestra forma de favorecer que la ciudadanía participe del cambio social, que se pueda vincular a causas justas, creemos que es una oportunidad de dar vida al binomio Fe y Justicia. Es además una forma de sensibilizar y acercar a la sociedad civil a fenómenos sociales que necesitan visibilidad”.

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El director y otros miembros del equipo han trazado un retrato de los beneficiarios del centro y, sobre todo, de los retos a los que se enfrentan estas personas. En general, se trata de personas vulnerables, en su mayoría mujeres (80%), que no cuentan con una red de apoyo, que tienen menores a su cargo y que tienen poca experiencia en el mundo laboral. Además, la falta de acceso al mundo digital les complica la vida, ya que muchos trámites se hacen ahora por Internet. Un dato entre muchos: el 42% de los que pidieron ayuda este año estaban en situación administrativa irregular. La pandemia ha empeorado su situación y muchas familias tienen dificultades para pagar el alquiler e incluso para conseguir los alimentos que necesitan. La coordinación entre el Centro Padre Rubio y Caritas parroquial y diocesana es muy importante en este sentido.

Por último, le preguntamos a Yván Lendrino si podíamos hacer una conexión entre lo que hace el Centro Padre Rubio y el tema del Año Ignaciano “Ver nuevas todas las cosas en Cristo”.

“El principal vínculo es el cambio de mirada hacia las personas migrantes.Desde el centro Padre Rubio lo que intentamos es cambiar la mirada que la sociedad tiene sobre el fenómeno de las migraciones... Cambiar esa mirada de odio, de racismo, de rechazo, de amenaza que mucha gente de nuestro mundo y nuestra sociedad tiene sobre todas las personas migrantes que llegan a nuestro país... Y estamos desde hace años en esta lucha, porque pensamos, que vistas las cosas desde Cristo, desde Dios, para Él, todos somos hijos e hijas, hermanos y hermanas... con los mismos derechos y deberes en la construcción de un mundo nuevo donde todos, por el hecho de ser personas, podamos sentirnos incluidos y acogidos”.

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¿Por qué el centro se llama “Padre Rubio”?

El padre Rubio fue un jesuita de finales del s. XIX (1864) y comienzos del s. XX (murió en 1929 en Aranjuez). Él en realidad iba para cura diocesano, y así fue ordenado en Madrid. Su protector un canónigo llamado Don Joaquín, que le trajo a la capital, tenía para él planes altos: hacer tesis doctoral, ser profesor en el seminario… las dos cosas las logró, pero por poco tiempo. A él lo que le seducía era el trabajo más pastoral y la ayuda a los pobres. El conocimiento y la experiencia de los Ejercicios Espirituales despertaron en él el deseo de ser jesuita. Lo pudo hacer en 1909 (a los 45 años de edad) y trabajó en Madrid durante 18 años. Ahí fue ganando fama como confesor y acompañante espiritual de muchas personas. Y sobre todo, fue el gran apóstol social de Madrid, con sus visitas a varios suburbios de la gran ciudad… donde daba rienda suelta a su gran pasión: la cercanía a los más pobres. En uno de los barrios en los que todavía la Compañía de Jesús sigue, La Ventilla, y tiene ahora mismo un colegio, dos parroquias, y dos fundaciones que trabajan con la gente migrante y las familias más necesitadas del barrio, él fue el primer jesuita que se acercó por allá...

Herencia de ese trabajo social que el padre Rubio inició es ahora toda la labor o apostolado social que desde los años 40 del siglo pasado la Compañía de Jesús viene haciendo hasta el día de hoy. El Padre Rubio fue canonizado en 2003 por Juan Pablo II y su tumba, visitada por muchos peregrinos, se encuentra aquí, en la iglesia de San Francisco de Borja, en el centro de Madrid, donde se encuentra nuestro centro junto con otras varias obras sociales y pastorales de la Compañía de Jesús.

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Publicado por Communications Office - Editor in Curia Generalizia
Communications Office
El Servicio de Comunicaciones de la Curia General publica noticias de interés internacional sobre el gobierno central de la Compañía de Jesús y sobre los compromisos de los jesuitas y sus partenarios. También se encarga de las relaciones públicas.

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