Más allá de las cuatro paredes: St. Xavier’s University y el arte de caminar juntos
Lo que comenzó como un simple encuentro entre estudiantes urbanos y aldeas olvidadas se ha convertido en una profunda misión jesuita de acompañamiento. Durante ocho años, la St. Xavier’s University Kolkata ha respondido al llamamiento de la Compañía de Jesús de “caminar con los excluidos” a través de su transformador programa “Village-to-University” (UV-VU – De la aldea a la universidad).
Hoy en día, seis comunidades rurales de Bengala Occidental caminan junto a los estudiantes de Xavier, no como beneficiarios pasivos de la caridad, sino como compañeros en una evolución compartida.
Un plan de estudios basado en el encuentro
En la St. Xavier’s University, la promoción social no es un “complemento extracurricular”. Cada estudiante de grado dedica 60 horasa lo largo de cuatro años a la vida en sus aldeas de acogida. Se trata de la pedagogía ignacianaen su forma más pura: primero la experiencia, luego la reflexión, que conduce a una acción significativa.
El P. Félix Raj, SJ, vicerrector, cree que esta inmersión es esencial para la verdadera educación. “La educación entre cuatro paredes enseña teorías”, afirma. “Caminar junto a las familias rurales revela el rostro de la India – y el rostro de Cristo en los excluidos.”
Para los estudiantes, el impacto suele cambiarles la vida. Triparna Sanyal, secretaria para el periodo 2022-2025, describe el Centre for Social Outreach (CSOP – Centro de Promoción Social) como un “segundo hogar” que moldeó su identidad. “El CSOP me enseñó lo que realmente significa servir con empatía y generar un impacto, por grande o pequeño que sea”, reflexiona.
Vivir la misión sobre el terreno
Las Preferencias Apostólicas Universales (PAU) de la Compañía no son aquí meros eslóganes, sino prácticas cotidianas:
• Acompañar a los pobres: Los estudiantes cubren las carencias en las escuelas públicas donde escasean los maestros, construyendo bibliotecas que sirven de salvavidas para la comunidad.
• Caminar con los jóvenes: Los ordenadores portátiles llegan a las polvorientas calles de los pueblos para impartir formación práctica en informática. A cambio, los niños de los pueblos visitan el campus universitario para participar en intercambios deportivos y culturales, vislumbrando así “posibilidades”.
• Discernir juntos: La inmersión regular derriba los muros invisibles entre la India urbana y la rural.
Para Sohini Sikdar, la actual secretaria (2024-2026), el programa consiste en “formar hombres y mujeres para los demás”. “Las pequeñas iniciativas pueden aportar cambios significativos no solo a las comunidades con las que trabajamos, sino también a la mentalidad de los estudiantes que se comprometen con el trabajo social”, señala.
De la alfabetización a la liberación
El verdadero acompañamiento exige algo más que visitas temporales; requiere medios de vida sostenibles. El Centre for Social Outreach de la universidad ha puesto en marcha recientemente un programa de costura que ha dotado a las mujeres de las aldeas tanto de habilidades como de máquinas de coser: las herramientas para una verdadera independencia económica.
De cara al futuro, la
universidad está ampliando su oferta con cursos prácticos de formación
profesional, entre los que se incluyen:
• Electrónica y reparación de móviles
• Mantenimiento de aparatos de aire
acondicionado
• Formación en estética
Estos programas se combinan con formación en comunicación en inglés para garantizar que los participantes puedan desenvolverse en el mundo profesional con confianza. Shaleen Shekhar, miembro del Comité de Trabajo, señala que la coordinación de estas iniciativas ayuda a los estudiantes a “comprender el verdadero valor del servicio, el liderazgo y el trabajo en equipo”.
El fuego se propaga
El crecimiento del programa –de dos aldeas en 2018 a seis en la actualidad– es un testimonio del poder de la presencia. Las comunidades vecinas, al ver a los niños leer con fluidez y a las mujeres obtener ingresos, se acercan ahora a la universidad para pedir “recorrer este camino juntos”.
Este viaje tiene tanto que ver con el crecimiento de los estudiantes como con el de los aldeanos. Pakhee Pranjala, que pasó de hacer carteles a ocupar el cargo de directora de UV-VU, describe la experiencia como transformadora. “Estas experiencias moldearon mi visión del trabajo social, mostrándome que no es solo un deber puntual, sino un compromiso de por vida”, comparte.
Una promesa cumplida
Cuando la St. Xavier’s University estableció su campus de New Town, los líderes locales pidieron un socio comprometido con el florecimiento de la gente. La universidad ha cumplidosu alienza. No se trata de una institución rica que “ayuda” a los pobres; es un acompañamiento mutuo en el que los estudiantes urbanos aprenden humildad de las resilientes familias rurales, y los jóvenes del pueblo descubren su dignidad a través de compañeros con estudios.







