Trabajadores de la cosecha – La Iglesia local de Malasia y Singapur

En diciembre de 2022, el P. Francis Lim, SJ, asumió el cargo de Superior Regional de Malasia y Singapur (MAS). Anteriormente, había dedicado varios años al ministerio en Malasia, incluida una década como primer director de la St Joseph’s Private Secondary School, en Kuching. A continuación, se presenta su reflexión personal sobre las dificultades a las que se enfrenta la Compañía de Jesús al continuar su misión en Malasia.

Por Francis Lim, SJ | Superior Regional de la Región de Malasia y Singapur de la Compañía de Jesús

Los jesuitas de la Región MAS son pocos y cuentan con escasas vocaciones. Dos tercios de ellos se encuentran en Malasia, y el tercio restante en Singapur. Se dedican a servir la misión de Dios en la Iglesia local con fervor y flexibilidad, navegando por un entorno complejo de fe, cultura y política.

Malasia y Singapur son dos naciones con historias compartidas, pero con trayectorias divergentes. Aunque ambos países son multiculturales y multirreligiosos, sus distintos climas sociopolíticos –el islam constitucional de Malasia y el secularismo pragmático de Singapur– determinan las dificultades a las que se enfrentan sus respectivas comunidades católicas. La Iglesia se enfrenta a numerosos retos que ponen a prueba su resiliencia y adaptabilidad.

Para la Iglesia en Malasia el reto más generalizado es la fuerte islamización del país y la polarización religiosa resultante. Como federación que define el islam como religión oficial, Malasia ha sido testigo de una incursión política, cultural y jurídica, sutil pero persistente, en las vidas de sus ciudadanos no musulmanes. Por ejemplo, recientemente se produjo un largo y polémico debate jurídico sobre el uso de la palabra “Alá”, en el que algunos musulmanes pretendían prohibir su uso por parte de los no musulmanes. También hubo una batalla jurídica sobre la línea divisoria entre la jurisdicción de los tribunales civiles y los de la sharía en lo relativo a la conversión religiosa.

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Padre Francis Lim, SJ (izquierda) con el Padre General Arturo sosa, SJ.

A esta complejidad se suma una profunda división lingüística en la Iglesia. Las misas se celebran en inglés, mandarín, tamil, bahasa malayo y las diversas lenguas indígenas de Sabah y Sarawak. Esta diversidad lingüística, aunque enriquecedora, también plantea un reto significativo a la hora de fomentar un sentido unificado de identidad católica, al tiempo que se gestionan, de forma eficaz y compasiva, nuestros limitados recursos sacramentales.

Además, la Iglesia malasia está marcadamente dividida entre Malasia peninsular (Malasia occidental) y Sabah y Sarawak, en Borneo (Malasia oriental). En Malasia occidental, la Iglesia es una confesión minoritaria, a menudo concentrada en los centros urbanos. La población en edad de trabajar tiende a emigrar a las ciudades e, incluso, los habitantes de Borneo se trasladan a Malasia occidental en busca de oportunidades económicas. Muchos bornéanos se enfrentan al reto de la islamización en Malasia peninsular. La Iglesia también atiende a una población diversa y a menudo marginada en la península, entre la que se incluyen trabajadores migrantes extranjeros, personas indocumentadas y refugiados, que requieren una atención pastoral sensible a su precaria situación jurídica y a sus diversos orígenes culturales.

En la isla de Borneo, donde el cristianismo tiene mayor presencia numérica, la Iglesia se enfrenta al reto que suponen las inmensas distancias geográficas. Los sacerdotes están distribuidos de forma desigual, lo que hace que en las aldeas solo se puedan celebrar los sacramentos una vez al mes. En consecuencia, la Iglesia en Borneo depende en gran medida de los catequistas laicos, que son la columna vertebral de la vida parroquial en ausencia del clero, dirigiendo los servicios, enseñando y manteniendo la fe en sus comunidades.

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Al otro lado de la calzada, en el sur de Malasia peninsular, la Iglesia de Singapur se enfrenta a una realidad muy diferente. El modelo de laicismo de la nación, consagrado en su Constitución, garantiza la libertad religiosa al tiempo que separa estrictamente la religión de la política. Si bien este mantenimiento de la buena armonía religiosa es una piedra angular de este pequeño Estado insular, también puede fomentar una forma de fe privatizada. En este marco, la Iglesia se enfrenta a los retos del materialismo y la opulencia. La condición de Singapur, como centro financiero mundial, implica que su población católica no es inmune a la cultura omnipresente del consumismo y el arribismo, que puede erosionar la primacía de la vida espiritual.

Además, la Iglesia de Singapur está experimentando un cambio demográfico. Debido a la baja tasa de natalidad, la Iglesia está envejeciendo drásticamente. Una proporción significativa de su población católica está compuesta por extranjeros, una mezcla de expatriados y trabajadores migrantes. Existe una elevada tasa de divorcios entre los católicos. Por otra parte, al igual que en Malasia, alrededor del 60 % de los matrimonios católicos son ahora interreligiosos, lo que plantea un reto pastoral que exige una orientación delicada y matizada para las parejas que conviven con diferentes tradiciones religiosas dentro del núcleo familiar. La Iglesia debe desarrollar programas más eficaces para apoyar a estas familias y educar a los hijos en la fe. La presencia de numerosos trabajadores migrantes extranjeros impulsa a la Iglesia a desempeñar un papel más profético en la defensa de su dignidad y en la prestación de apoyo espiritual y material.

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Publicado por Communications Office - Editor in Curia Generalizia
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El Servicio de Comunicaciones de la Curia General publica noticias de interés internacional sobre el Padre General, sobre el gobierno central de la Compañía de Jesús y sobre los compromisos de los jesuitas y colaboradores en la misión. También se encarga de las relaciones públicas y con los medios de comunicación.

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