Creando en los jesuitas mayores conciencia de lo que significa su edad
Por Pedro García Vera, SJ
Entre el 23 y el 31 de mayo, la Delegación de Mayores de la Provincia de España ha organizado en nuestra casa de Salamanca, con la participación de 24 compañeros jesuitas en edades comprendidas entre 70 y 85 años (y uno o dos en los 90), la 3ª edición del curso de formación para jesuitas mayores. Esta vez adoptaba un formato reducido de 8 días.
Por las mañanas, tras el rato de oración personal, se han tratado distintos temas referentes a la preparación para la vejez y la vida espiritual: perspectivas psicológicas, envejecimiento activo, temas médicos, comunidades cuidadoras, situación de la Provincia (a cargo del Provincial), perspectivas psicológico-espirituales, acompañamiento humano y espiritual...; así como también un tema de formación permanente como era el de la inteligencia artificial.
En las tardes ha habido siempre un tiempo para la lectura, para ver juntos alguna película interesante, para juegos de interacción y otras actividades de encuentro. El día concluía siempre con la celebración de la Eucaristía, que suponía un momento de acción de gracias, escucha y renovación de nuestra disponibilidad a Dios.
Hubo también un día de descanso-excursión en que visitamos una bodega llevada en cooperativa (con la correspondiente cata de vinos) en la Provincia de Valladolid, ciudad en la que acogió al grupo la comunidad de la Escuela de Ingeniería Agrícola (INEA), donde los jesuitas acogen en su casa inmigrantes durante el proceso de legalización y ofrecen a personas jubiladas la oportunidad de cultivar huertos ecológicos y de crear una convivencia de desarrollo personal extraordinariamente fecunda.
El curso ha sido valorado muy positivamente por los participantes, que encuentran ocasión de tomar conciencia de lo que significa envejecer, y preparar una etapa de la vida religiosa larga y llena de sentido.
Estos encuentros de formación y e intercambio ayuden a abrir ventanas en la vejez que se aproxima o que ya está en nosotros. El primer Delegado de Mayores de la Provincia de España, Cipriano Díaz Marcos, recordaba cuáles son estas ventanas que deben ser abiertas: la ventana que da al silencio orante, a la solidaridad, a las pequeñas tareas cotidianas, a la lectura, al paseo frecuente, a la conversación, a lo bello, al contacto con otras realidades de “frontera” a las que podamos asomarnos, a la paz, a las historias de cada día, y todo desde el agradecimiento “por tanto bien recibido”.







