Julio 1767: Expulsión de los jesuitas de la Provincia Paraquarensis

Por Wenceslao Soto Artuñedo, SJ | Archivum Romanum Societatis Iesu (ARSI)

La Provincia Paraquarensis fue segregada de la de Perú en 1604, con los territorios de los Estados actuales de Paraguay, Argentina, Uruguay, parte de Bolivia, y, temporalmente, Chile. Uno de los ministerios más sobresalientes en esta Provincia fueron las reducciones de guaranís, una red de treinta pueblos, con 150.000 personas, iniciada con permiso especial del Superior General, porque contravenía las Constituciones de la Compañía de Jesús. Consiguieron mantenerlos aislados de otras influencias y realizaron una socialización y evangelización ejemplar, con una orientación comunitaria, conservando su lengua y otros elementos de su cultura. Pero despertaron muchos recelos y envidias, que generaron el mito de un imperio riquísimo independiente de las autoridades españolas, y se convirtieron en el principio del fin (temporal) de los jesuitas.

En un ambiente políticamente hostil a los jesuitas, el rey Carlos III de España, por razones que guardó “en su real pecho”, “extrañó” a los jesuitas, lo que suponía la pérdida de la nacionalidad, con la consecuente expulsión y ocupación de sus propiedades. En España se ejecutó del 1 al 3 de abril de 1767, de modo coordinado y por sorpresa en todas las ciudades. Las órdenes llegaron a Buenos Aires (Argentina) el 7 de junio de 1767, y se ejecutaron a lo largo del mes de julio.El modo habitual fue llamar de madrugada, buscando algún pretexto como la confesión de un moribundo, y una vez que las puertas se flanquearon eranconvocados los jesuitas, se lesintimaba eldecreto y se les tomaba la filiación, quedando, desde entonces, como prisioneros en su misma casa hasta el momento del embarque.En total, salieron unos 450 jesuitas de la provincia de Paraguay, sobre unos 2.500 de Sudamérica, cifra similar a la de España. Además, las autoridades tuvieron que expulsar a una expedición recién llegada con 80 jesuitas, que había zarpado de Cádiz (España) el 11 de enero de 1767.

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Plano de la reducción de Candelaria, 1767.

Las reducciones permanecieron un año más, pues estaban más aisladas y había que buscar los reemplazos. Siguiendolas instrucciones reales, el provincial escribió una carta para que los jesuitas se sometieran al mandato de la expulsión y el gobernador alejó a los caciques llevándolos a Buenos Aires. El propio gobernador fue a las reducciones con 1.500 soldados junto con los misioneros de reemplazo,de modo que el22de agostode 1768 noquedaba ningún jesuita, que, por los ríosParanáyUruguay, fueron conducidos a la Casa de Ejercicios de Buenos Aires, para ser embarcados entre 1 de noviembre y el 8 de diciembre de 1768. Llegados a El Puerto de Santa María (Cádiz) a mediados de abril de 1769, los jesuitas europeos pudieron volver a su patria, mientras que los restantes pasaron directamente a Faenza (Italia), entonces en los Estados Pontificios. Allí recibieron el golpe mortal de la supresión pontificia en 1773, derogada por la restauración de Pío VII en 1814.

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Publicado por Communications Office - Editor in Curia Generalizia
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