El Padre General en Malasia
Arturo Sosa, SJ, inicia su quinta visita apostólica a la JCAP
El P. Arturo Sosa, SJ –Superior General de la Compañía de Jesús– llegó a Kuching, Malasia, para iniciar su quinta visita apostólica a la Conferencia Jesuita de Asia-Pacífico (JCAP). Con una apretada agenda de reuniones y desplazamientos entre diferentes ministerios y comunidades jesuitas de Malasia, Tailandia e Indonesia, el Padre General espera hacerse una idea de la labor de la Compañía de Jesús y de las necesidades de la población en la región.
La Compañía de Jesús lleva presente en Malasia desde 1545, cuando San Francisco Javier pisó por primera vez Malaca. A medida que las comunidades católicas comenzaron a surgir por toda la región, Francisco Javier convirtió Malaca en su base de operaciones, enviando a compañeros jesuitas como el P. Francisco Pérez, SJ, y el Hermano Roque de Oliveira, SJ, para establecer obras jesuitas permanentes por toda Asia. Durante casi un siglo, la Compañía de Jesús continuó su misión en la península malaya, aprendiendo las lenguas y culturas locales al tiempo que fundaba residencias y escuelas. Gracias a generaciones de dedicados misioneros jesuitas, Malaca se convirtió en una de las primeras y más importantes obras de la Compañía del sudeste asiático durante el siglo XVI.
La obra llegaría a su abrupto fin en 1641, tras la conquista de Malaca por parte de los holandeses. Las autoridades holandesas protestantes prohibieron el culto católico, expulsaron al clero católico –incluidos los jesuitas– y destruyeron o destinaron a otros fines las iglesias católicas. Durante más de tres siglos, la Compañía de Jesús no tuvo presencia permanente en la península malaya.
La Compañía de Jesús regresó a Malasia en 1949 en circunstancias únicas. El 1 de octubre de 1949, el presidente Mao Zedong proclamó oficialmente la formación de la República Popular de China. Los misioneros en China se vieron obligados a marcharse y, a petición de los obispos malayos que necesitaban ayuda para atender las necesidades pastorales de sus feligreses, muchos jesuitas que abandonaban China se dirigieron a la península. Entre los primeros se encontraban los jesuitas franceses, el P. Andrew Joilet y el P. Monsterleet, a quienes pronto se unieron jesuitas de Canadá, Irlanda y Estados Unidos. Estos misioneros comenzaron a prestar servicio en parroquias, colegios, pastorales juveniles, publicaciones y capellanías por toda Malasia y Singapur, sentando las bases para una misión de la Compañía renovada en la región.
Esa misión renovada alcanzó un hito en 1955, cuando el obispo Dominic Vendargo invitó a la Compañía de Jesús a establecer un ministerio permanente en la recién creada diócesis de Kuala Lumpur. Aceptando la invitación, los jesuitas construyeron la iglesia de San Francisco Javier y el centro juvenil contiguo en Petaling Jaya, ambos inaugurados en 1961. En 1966, Malasia y Singapur pasaron a formar parte de la Viceprovincia jesuita de Hong Kong y, posteriormente, el 16 de abril de 1985 –tras un crecimiento continuo de la labor–, se estableció la Región de Malasia-Singapur.
Esta es la historia en la que se adentra el P. Sosa en su visita apostólica: siglos de comunidades católicas construidas sobre la labor incansable de los jesuitas a lo largo de la historia.
Hoy en día, los jesuitas prestan servicio en parroquias, colegios, centros de retiros y en oficinas administrativas que supervisan la creación de colaboraciones. Compartir la espiritualidad ignaciana, siempre un eje central de la Compañía de Jesús, ha impulsado la creación de casas de retiros y programas de formación, como la Casa de Oración Maranatha, cerca de Kuala Lumpur. La Compañía ha establecido comunidades en Sarawak y Johor, colegios como el St Joseph en Kuching, y ha formado a jóvenes adultos y a personas comprometidas con la justicia social en toda la región.







