Pedro Canisio 1521-2021 – Un gigante

Por Edward Kimman SJ, Iglesia de Canisio, Nimega, Países Bajos

27 de abril: Es la fiesta de San Pedro Canisio, uno de los primeros jesuitas, recordado especialmente este año con motivo del 500 aniversario de su nacimiento. Por ello, el 27 de abril ha sido la fecha elegida por la Compañía de Jesús para la creación de la nueva Provincia jesuita de Europa Central; Canisio trabajó principalmente en las regiones que forman parte de esta nueva Provincia. En Nimega, donde nació, se están organizando peregrinaciones en fechas entre 2021 y 2023.

La ciudad de Nimega, fundada por los romanos, era a finales de la Edad Media la capital del ducado de Gelderland. El 8 de mayo de 1521, Jelis van Houweningen y su marido Jakop Kanis tuvieron su primer hijo, Pedro. Le seguirían dos hermanas, pero la madre murió. Jakop volvió a casarse añadiendo ocho o nueve hermanos a la casa. Uno de los hermanastros de Pedro acabaría siendo jesuita también. Pedro fue a la escuela de latín, vivió algún tiempo en el internado de los Hermanos de la Vida Común, y se fue al extranjero cuando tenía quince años, para hacer estudios superiores en Colonia y Lovaina. Como estudiante le gustaba frecuentar a los cartujos, para conversar con el prior y rezar en su silenciosa iglesia. Siguió estudios de teología y trabajó en una edición en alemán de los sermones de Tauler. En 1543 viajó a Maguncia e hizo los Ejercicios Espirituales con Pedro Fabro. Al final de la cuarta semana decidió seguir la llamada del Rey ingresando en la Compañía de Jesús.

Durante su noviciado continuó sus estudios de teología. A finales de 1544 fue llamado a Nimega, donde su padre agonizaba. Con la herencia, Pedro ayudó a estudiantes pobres y alquiló una casa en Colonia donde inició una comunidad de formación con dos sacerdotes españoles, un estudiante belga y un sobrino de Ignacio, Aemilian Loyola. Este tipo de “colegio” para alojar a estudiantes independientemente de la universidad ya existía en París, Lovaina, Coimbra, Valencia, Alcalá. Ese mismo año, 1545, Pedro fue convocado por dos compañeros jesuitas, LeJay y Bobadilla, a la Dieta de Worms, donde la voz de los príncipes y representantes luteranos era más fuerte que la voz católica. De vuelta a Colonia, Pedro se ocupó de sus estudios de teología, de la redacción de textos patrísticos, de escribir cartas a familiares y amigos, y de la preparación de un libro para la información del Emperador, que iba a visitar la ciudad en agosto.

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Formalmente novicio, Pedro mantuvo contactos con personas clave de la política y la Iglesia. En casa llevaba la vida sencilla de un hombre de comunidad. Oraba a diario, dedicaba tiempo a la investigación y a escribir, buscaba el modo de financiar su comunidad y su trabajo apostólico. En junio de 1546 fue ordenado sacerdote. Después viajó al sur: Ulm, Trento, Roma, donde Ignacio se ocupó de las últimas etapas de su formación. Fue destinado a Sicilia, donde participó en la fundación del primer colegio para varones dirigido por la Compañía. De vuelta a Roma, el 4 de septiembre de 1549, en la iglesia de Santa Maria della Strada, pronunció sus votos perpetuos ante San Ignacio. Apenas siete años de compañero y, ahora, plenamente admitido en el núcleo de la Compañía. Obtuvo el doctorado en teología en la Universidad de Bolonia y salió para Baviera. Llegó antes de Navidad y comenzó a trabajar con dos compañeros jesuitas en la Universidad de Ingolstadt.

A los 28 años, con una sólida formación espiritual y académica, llegaría a ser profesor universitario, rector de universidad, superior provincial, predicador en la catedral y, sobre todo, fundador de colegios. Ejerció una influencia capital en el crecimiento de la Orden de los jesuitas en el norte de Europa.

Una característica de Pedro era su alto aprecio por los esfuerzos de otras personas. Con sus compañeros jesuitas, ediles de ciudades y padres de familia fundó colegios para varones en Ingolstadt, Viena, Praga, Estrasburgo, Tréveris, Friburgo de Brisgovia, Zabern, Dillingen, Múnich, Wurzburgo, Innsbruck, Molsheim (Alsacia) y Friburgo (Suiza). ¡Y quizá la lista no esté completa!

Su ideal era ofrecer educación gratuita a luteranos, católicos y judíos. Nació en un mundo de luchas religiosas. Creció en un ambiente de animosidad y rebeldía protestante. Pero, joven y fogoso, Pedro se ganó los corazones, las mentes y los espíritus de todos. Se relacionó con Melanchton y otros líderes de la Reforma. Nunca predicó contra ellos. Escribió libros que fueron un éxito de difusión, como el Catecismo Católico, con ediciones para niños, para adolescentes y para adultos. Tenía 77 años cuando murió. Su vida de jesuita había estado enteramente dedicada al Señor, ofreciendo toda su enseñanza, actividades fundacionales y especialización teológica a su Santo Nombre.

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Publicado por Communications Office - Editor in Curia Generalizia
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