Reconciliación y humanidad compartida: Encuentro en la Curia jesuita de Roma

El 12 de diciembre de 2024 se celebró en la Curia jesuita de Roma un encuentro sobre el tema de la reconciliación. El evento contó con testimonios de la Sra. Agnese Moro, hija del ex primer ministro italiano Aldo Moro, que fue secuestrado, permaneció cautivo durante 55 días y finalmente asesinado por miembros de las Brigadas Rojas en 1978, y de la Sra. Adriana Faranda, ex miembro de este grupo extremista. Faranda ingresó en las Brigadas Rojas a los 24 años y fue condenada a 30 años de prisión por su participación en el secuestro de Moro y el asesinato de cinco hombres de su escolta.

El encuentro formaba parte de un programa de formación para empleados del Servicio Jesuita a Refugiados (JRS - Jesuit Refugee Service), centrado en la misión y la identidad. Del 9 al 15 de diciembre se reunieron en Nemi, cerca de Roma, participantes de diversas oficinas locales y regionales, en particular de aquellas que sirven como puntos focales para la misión y la identidad. El evento en la Curia estuvo también abierto a otros participantes.

El Padre General Arturo Sosa abrió la reunión con un discurso de bienvenida. Subrayó el énfasis en la reconciliación como elemento central de todas las obras jesuitas, tal como se articula en el Decreto 1: “Compañeros en una misión de Reconciliación y de Justicia” de la 36ª Congregación General. Este decreto subraya el compromiso de la Compañía con la reconciliación con Dios, la humanidad y la creación, situándola como un aspecto central de la misión y los ministerios jesuitas. El Hermano Michael Schöpf, Director Internacional del JRS, destacó la importancia de la reconciliación en la misión del JRS y subrayó la importancia del testimonio de personas como la Sra. Moro y la Sra. Faranda. El P. Guido Bertagna, jesuita italiano, contextualizó el encuentro describiendo el camino recorrido para reunir a víctimas de ataques terroristas y antiguos miembros de grupos armados.

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La fecha del 12 de diciembre tiene un significado especial, ya que marca el inicio de un periodo de terror que comenzó con el atentado de 1969 en la Piazza Fontana de Milán y continuó hasta mediados de los años ochenta, incluso hasta principios de los años 2000. En este periodo hubo 428 muertos y más de 1.400 heridos. Alrededor de 20.000 personas fueron investigadas en relación con la lucha armada, 4.200 fueron encarceladas por delitos relacionados con bandas armadas o asociaciones subversivas, y cientos recibieron condenas a cadena perpetua.

Entre 2000 y 2008, reuniones privadas y confidenciales entre víctimas y antiguos miembros de grupos armados sentaron las bases de la reconciliación. Este proceso evolucionó hacia iniciativas públicas, retiros y la creación de “El libro del encuentro” en 2015. En la actualidad, este movimiento continúa con círculos comunitarios, presentaciones de libros y colaboraciones con iniciativas similares en toda Europa.

La Sra. Moro habló del profundo dolor y trauma que experimentó tras el secuestro y asesinato de su padre. Compartió la dificultad de aceptar la invitación del P. Bertagna a unirse a un grupo de reconciliación, lo que implicaba adentrarse en un terreno emocional desconocido y enfrentarse a las críticas de familiares y amigos. Sin embargo, sintió una profunda necesidad de justicia más allá de las penas de prisión: la necesidad de compartir su dolor, que no hizo sino crecer con los años.

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La Sra. Faranda también contó cómo sus encuentros con la Sra. Moro le aportaron una inmensa curación. Con el tiempo, su comprensión y amistad revelaron lo unidas que habían llegado a estar, a pesar de pertenecer inicialmente a grupos que se deshumanizaban mutuamente. Para ambas, lo más difícil fue el principio: encontrar el valor para entablar un diálogo. También hubo momentos de crisis en los que las fuertes emociones exigieron una hábil facilitación de las reuniones. Sin embargo, el resultado final fue la liberación y la reconciliación.

El Padre Camillo Ripamonti, director del Centro Astalli (la rama italiana del JRS), reflexionó sobre la importancia de la reconciliación en su trabajo con los desplazados forzosos. Hizo hincapié en la necesidad de espacios en los que puedan producirse escuchas y encuentros profundos, como los logrados por la Sra. Moro y la Sra. Faranda. Estos espacios afirman una humanidad compartida y contrarrestan las narrativas que describen cada vez más a los migrantes y refugiados como amenazas.

El acto concluyó con una sesión de preguntas y respuestas, seguida de las palabras de clausura del P. Elías López-Pérez, facilitador de la reunión del JRS en Nemi. Ofreció un mensaje de esperanza, recordando a los participantes que la reconciliación siempre es posible, especialmente cuando pensamos en nuestros hijos y en el mundo que queremos dejarles.

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Publicado por Communications Office - Editor in Curia Generalizia
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