Paraguay: Las nobles ruinas del Paraíso

Por Wenceslao Soto, SJ

“Acabo con decir a V. R. que la gente de esta reducción es muy buena, dócil y tratable, […]. Acuden muy bien los domingos y fiestas a Misa y sermón. Las Pascuas, día de Corpus, San Juan y fiestas de Nuestro Señor, las celebran con mucho contento y regocijo; pero, sobre todo, la de Nuestro Santo Padre y Patrón San Ignacio.”

Así describía la misión de San Ignacio Guazú la carta anua, del 8 de octubre de 1613, y ese talante es el que hemos podido constatar en los actuales paraguayos herederos de la interacción entre españoles y pueblos originarios.

Me encuentro en mitad de un viaje por Sudamérica para cumplir diversos objetivos académicos y culturales, cuya primera etapa ha sido acompañar a un grupo piloto de viajeros en una ruta organizada por la ‘Opera Romana Pellegrinaggi’ y el ministerio de Turismo de Paraguay.

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Museo diocesano San Ignacio Guazú.

En el museo diocesano de San Ignacio Guazú nos recibió su director el P. David Hernández Correa, jesuita español, que nos acompañó en la visita en lo que eran las escuelas de la misión, la única parte conservada de la reducción, que contiene la imaginería de la iglesia que se derrumbó en el siglo XX. Es una de las misiones más antiguas, iniciada por Marcial de Lorenzana en 1609. La palabra reducción viene del latín “re-duco”, pues se trataba de reconducir a los indígenas desde la dispersión a la vida en común en pequeños pueblos, para su evangelización, protección y socialización.

Visitamos también la misión de Santísima Trinidad de Paraná, fundada en 1706, cuyas majestuosas ruinas fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1993. Es el conjunto mayor y más espectacular de las reducciones en Paraguay. Llegamos el 28 de septiembre, con la magia de la noche; todo el recinto estaba iluminado tenuemente, y los sonidos grabados de animales y ambiente nos reportaban a algunos siglos atrás, por ejemplo, a 1728 cuando contaba con una población de 3.000 indígenas guaraníes. Nos recibió un grupo de una comunidad indígena que nos cantó una sobria melodía de bienvenida con instrumentos ancestrales, tras lo cual el cacique nos dedicó unas emotivas palabras de bienvenida. Después hicimos un recorrido, que repetimos al día siguiente, con luz del día. El guía destacó la labor de los jesuitas con los nativos a los que procuraron la evangelización, educación y desarrollo socio económico.

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Restos de la reducción Trinidad del Paraná.

Visitamos también la misión de Jesús de Tavarangüé, fundada en 1685 a orillas del río Paraguay por los jesuitas Francisco García y Jerónimo Tiburón. Se planeó construir una iglesia de las más grandes de la época, pero permaneció inconclusa (eso significa en guaraní “Tavarangüé”) por la expulsión de los jesuitas de los dominios españoles en 1767. También fue declarada Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO en 1999.

La película ‘La Misión’ (1986) vinculó definitivamente las reducciones jesuitas con las cataratas de Yguazú (“agua grande” en guaraní). Es un parque nacional que fue elegido como una de las siete maravillas naturales del mundo, formado por 275 saltos de agua. Un espectáculo sobrecogedor es el llamado la Garganta del Diablo, que casi se puede tocar, desde solo 50 m, recorriendo unas pasarelas. Es naturaleza pura y potente, ante la cual uno queda sobrecogido y no puede dejar de transportarse a otra dimensión y experimentar al creador.

Cerca se ubica la central hidroeléctrica de Itaipú (“piedra que suena”, en guaraní), una empresa binacional de Paraguay y Brasil, construida en 1984. Es la mayor productora de energía eléctrica del mundo, que se reparten por igual Brasil y Paraguay, pero este último, después de cubrir el 90% de su necesidad energética, vende el resto a Brasil. Si antes nos impresionó la obra de Dios, ahora nos sobrecoge la obra de la “obra de Dios”, el hombre.

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Restos de la reducción Jesús de Tavarangüé.

El recorrido nos llevó también al Chaco paraguayo, cuya superficie es el 60% de Paraguay y acoge solo al 2,8% de los7 millones de su población, entre ellos diversos grupos de pueblos originarios con el difícil reto de mantener su cultura sin su ámbito original y en contacto con la ciudad. Otra parte importante son los curiosos menonitas, una rama del movimiento anabaptista. Después de habitar distintos países, una buena parte de ellos se acogieron al ofrecimiento de tierras del gobierno paraguayo en esta región en 1930. Es una minoría con una fuerte identidad y un tesón que les ha posibilitado convertir esta zona bastante inhóspita, en un emporio económico.

Muchas reflexiones han invadido nuestros largos desplazamientos: el glorioso pasado de las reducciones jesuitas y su posible replicabilidad actual; el incierto futuro de los pueblos originarios; la mala explotación de los recursos naturales que abocará a cambios drásticos... Confiemos que entre todos los hombres de bien sepan encontrar las vías adecuadas.

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Publicado por Communications Office - Editor in Curia Generalizia
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El Servicio de Comunicaciones de la Curia General publica noticias de interés internacional sobre el Padre General, sobre el gobierno central de la Compañía de Jesús y sobre los compromisos de los jesuitas y colaboradores en la misión. También se encarga de las relaciones públicas y con los medios de comunicación.

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