Una Iglesia para todos: sinodalidad e inclusión en un mundo cambiante
A lo largo de este mes, el Cardenal Stephen Chow, SJ, ha participado activamente en la Segunda Sesión del Sínodo sobre la Sinodalidad. En esta entrevista, habla de sus esperanzas para el Sínodo, haciendo hincapié en la necesidad de un resultado que contribuya a que todos – clero, religiosos y laicos por igual – recorran juntos el camino. Este enfoque inclusivo, afirma, se verá favorecido por las experiencias de la vida real, el discernimiento y la reflexión.
Reflexionando sobre la sinodalidad, el cardenal Chow destaca el valor de la armonía, que distingue de la uniformidad. Señala que respetar la unidad en la pluralidad, manteniendo al mismo tiempo la armonía, es crucial para regiones como Hong Kong, de la que es obispo, y en el continente asiático en general.
El cardenal jesuita también recurre a su formación jesuita para explicar su enfoque del Sínodo, en particular su sentido de la libertad a la hora de aceptar el resultado de los trabajos del Sínodo. Aunque no todas las decisiones sean del agrado de todos, subraya que “Dios está en ello, en el resultado, en los documentos. Y es el amor de Dios. Es la promesa de Dios, su fidelidad con nosotros.”
El ecumenismo y el diálogo interreligioso son importantes, especialmente en un continente de religiones diversas como Asia. El cardenal Chow habla de los esfuerzos de colaboración entre las principales religiones de Hong Kong. Subraya la importancia de encontrar puntos en común y mantener buenas relaciones con otras confesiones cristianas, así como con otras religiones.
El cardenal Chow se hace eco del llamamiento del Papa Francisco para que la Iglesia se acerque a los marginados, afirmando que las periferias no están demasiado lejos: existen en todas las sociedades. Esto incluye a los pobres, los refugiados y las minorías que no pueden hablar por sí mismas. Subraya que la Iglesia debe prestar su voz para hablar en nombre de estas personas y estar en primera línea en su defensa. Por encima de todo, el Cardenal cree que el verdadero cambio provocado por el Sínodo es una “Iglesia que camina, que camina junta” mientras aprende a escuchar y a dialogar con empatía.







