“Somos Hermanos en el Señor”

Por el Hermano Stephen Tran Thien Kinh, SJ

La canción “You Are Mine” ha marcado el tono de los Ejercicios de siete días para Hermanos jesuitas de la Conferencia de Asia-Pacífico (JCAP). Su letra nos recuerda que pertenecemos al Señor, que “llegará hasta nosotros en el silencio”, mientras buscamos entrar en hondo contacto con Él.

Los Ejercicios, que tuvieron lugar entre el 24 y el 30 de octubre de 2024, tenían como lema “Jesuitas Hermanos: Enviados a colaborar en la Misión de Cristo”. Fue su director el Hermano Raymond Belleza, SJ, de la Provincia de Filipinas, y se celebraron en Rumah Retret, la casa de Ejercicios de Semarang, construida en 1930 y que pertenece a la Provincia de Indonesia.

Habíamos elegido, como tema central de los Ejercicios, el De Statu Societatis (DSS), como forma de ponernos a tono con las preocupaciones del Padre General y con la misión de la Compañía de “hacer de nuestra vida-misión un mejor testimonio de la acción de Dios, y una más eficaz contribución a su misión”. Estos días de retiro, han supuesto un fortalecimiento de nuestra amistad en el Señor y de nuestra fraternidad en Él.

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Nosotros – todos diferentes

Veníamos de Provincias distintas: cinco de Filipinas, dos de Vietnam y de Indonesia, uno de cada una de las Provincias de Corea, Myanmar, Taiwán, Tailandia y Timor Oriental. Éramos muy diferentes por nuestra edad, los años vividos en la Compañía y por nuestro itinerario personal: unos éramos jesuitas desde hacía casi 50, 30 o 10 años, pero había uno que acababa de hacer sus primeros votos hacía tres meses.

Algunos Hermanos se conocían desde hacía más de 20 años, de reuniones o retiros anteriores, otros se reunían por primera vez y no se conocían entre sí. Un Hermano asistía por tercera vez a estos Ejercicios centrados en el DSS, y estaba deseoso de volver a conectar, profundizar en su experiencia espiritual y entregarse a la renovación que se le proponía. Había quien, a pesar de sus problemas de salud, tuvo que hacer un gran esfuerzo para asistir.

Cada uno llegaba a Ejercicios trayendo consigo sus propios sentimientos: preocupados unos por su salud o por tener que hablar en inglés; otros llenos de dudas, invadidos por el estrés o la tristeza que causan los conflictos y los problemas de relación. Alguno vivía la soledad de ser el único Hermano de su Provincia o Región, mientras que otros sentían incertidumbre ante posibles futuras misiones o destinos en lugares desconocidos.

Los sentimientos que traía cada uno conformaban sus expectativas. Algunos buscaban una sanación física o espiritual; otros confirmarse en su vocación de Hermano o, sencillamente, encarnar su identidad de Hermano jesuita con mayor humildad, sencillez y pobreza.

Éramos diferentes asimismo por la misión que desempeñábamos: unos hacen trabajos agrícolas, otros trabajan en administración escolar, en coordinación comunitaria o en medios de comunicación, mientras que otros eran estudiantes de filosofía o hacían el magisterio. Cada uno de nosotros aportaba una original formación y una singular experiencia, que recordaban las diferencias entre San Alfonso y San Pedro Claver.

Sin embargo, a pesar de las diferencias...

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Somos Hermanos en el Señor.

Aunque no tenemos una misma madre biológica, somos hermanos porque seguimos a Jesús, a quien amamos y en quien creemos. Somos los que “oímos la palabra de Dios y la ponemos en práctica” (Lucas 8:21). Tenemos un solo Padre en el cielo, que “a los que escogió de antemano los destinó a reproducir la imagen de su Hijo, de modo que fuera él el primogénito de muchos hermanos” (Romanos 8:29).

Hemos nacido en la misma fe, hemos sido llamados y elegidos para vivir el mismo carisma y la misma vocación, compartiendo la misión que diseñó San Ignacio. Por eso nos llamamos simplemente “Hermano”.

¿Qué significa ser “Hermanos en el Señor”?

Para ser “Hermanos en el Señor”, necesitamos permanecer íntimamente unidos a Jesús, nuestro hermano mayor. La Eucaristía diaria refuerza este vínculo con Jesús. Escuchamos su palabra y nos unimos a su Cuerpo y a su Sangre, sosteniendo así nuestra vida espiritual en Él. Le confiamos nuestras vidas, lo elegimos a Él para que sea el guía y el maestro de nuestro camino.

Juntos, hemos vivido nuestro tiempo de adoración silenciosa a Jesús durante la Hora Santa. El Señor nos ha “refrescado” y “restaurado” en ella tras meses de trabajo físico y espiritual en la misión de cada uno. Hemos compartido con Él nuestras luchas, nuestras debilidades y éxitos, hemos dado gracias, hemos pedido perdón y hemos buscado fuerzas para seguir con nuestra vocación.

A la vez nos hemos puesto en paz con Jesús por medio del Sacramento de la Reconciliación. Como estamos llamados a “reconciliar todas las cosas en Cristo”, necesitamos ante todo reconciliarnos con Él. Sólo así podremos reconciliarnos entre nosotros, con nosotros mismos y con la creación, para vivir la verdadera libertad y la alegría interior.

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Como Hermanos, compartimos la vocación con otros

La vocación de Hermano es una vocación que todos compartimos. Los problemas a los que se enfrenta cada Hermano son problemas de todos. Sentimos la responsabilidad de apoyarnos mutuamente por medio de la oración, orando para que ninguno de nosotros pierda su relación con Jesús. El mayor peligro para un Hermano jesuita sería descuidar gradualmente la oración diaria, invadido por el trabajo o las muchas distracciones. La vocación del Hermano no puede perseverar sino por medio de una conexión viva con Jesús en la oración.

Estos Ejercicios han sido un tiempo de compartir. Nos hemos reunido para hablar de nuestra experiencia de encuentro con Jesús en la oración, y para compartir nuestras preocupaciones personales. Hemos experimentado la amistad, a la vez que escuchábamos las esperanzas y las luchas de cada uno para vivir su identidad y su misión. ¿Quiénes son mis hermanos? ¿Cómo viven?: Este compartir nos ha ayudado a conocernos y comprendernos mejor.

En esta nueva era que vivimos, la identidad de los Hermanos jesuitas está cambiando paulatinamente si la comparamos con la de generaciones anteriores. Aunque no hemos dejado de recordarnos unos a otros que no podemos olvidar el testimonio de los Hermanos mayores que nos precedieron, y que, con sus vidas sencillas y humildes encarnaron la identidad del Hermano jesuita en la misión. Nos hemos animado unos a otros a perderle el miedo a trabajar en cosas sencillas y pequeñas. Somos proféticos cuando colaboramos con otros en tareas humildes, ya sea la jardinería, la conducción, la contabilidad u otros trabajos aparentemente ordinarios: sabemos que estamos cumpliendo la misión de Cristo.

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Como Hermanos, nos apoyamos unos a otros

Nos apoyamos y animamos unos a otros en nuestra vocación. Los Hermanos mayores cuidan de los más jóvenes, compartiendo sabiduría y dando ejemplo. Los Hermanos más jóvenes apoyan a los mayores con su presencia juvenil, manteniendo viva y esperanzada la vocación de Hermano dentro de la Compañía de Jesús. Rezamos para que la Compañía tenga más vocaciones de Hermano, para que Dios nos envíe más Hermanos.

En la fiesta de San Alfonso Rodríguez, patrón de los Hermanos de la Compañía, algunos han renovado sus votos, reafirmando el compromiso con esta forma de vida. Su vida, para nosotros, constituye una verdadera inspiración. Nuestra celebración, como Hermanos, ha consistido en pasar tiempo juntos, vivir con alegría, reír, hablar y caminar el uno al lado del otro. Nos hemos dado ánimos para abrazar más profundamente la identidad de Hermano y servir a nuestra misión con mayor celo. Aunque el tiempo ha sido corto, apreciamos cada momento. Para algunos de nosotros, esta puede ser la única vez que nos encontremos.

Ya separados, seguimos viviendo nuestra fraternidad en comunión, recordándonos en la oración. No estamos solos, sabemos que contamos con el Señor, y con los demás en nuestro camino hacia Él.

Somos amigos en el Señor. Más que eso, somos Hermanos en el Señor. Esperamos que este espíritu de ser “Hermanos en el Señor” llegue no sólo a los que asistieron a los Ejercicios, sino también a otros Hermanos de la región y a la Compañía de Jesús en su conjunto. El retiro ha producido frutos espirituales, nos ha hecho más “hermanos de Jesús” y “hermanos entre nosotros”, ha hecho más profundo nuestro sentido de pertenencia a Dios, a la Compañía y nuestra vinculación mutua.

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Publicado por Communications Office - Editor in Curia Generalizia
Communications Office
El Servicio de Comunicaciones de la Curia General publica noticias de interés internacional sobre el Padre General, sobre el gobierno central de la Compañía de Jesús y sobre los compromisos de los jesuitas y colaboradores en la misión. También se encarga de las relaciones públicas y con los medios de comunicación.

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