La devoción de la Compañía al Sagrado Corazón y la encíclica Dilexit Nos del Papa Francisco
Por Midhun J Francis, SJ
En su última encíclica, titulada Dilexit Nos, el Papa Francisco llama la atención de manera especial sobre la gran devoción al Sagrado Corazón de Jesús, tan presente en la espiritualidad de la Compañía. Haciendo honor a esta profunda devoción, el Padre General Arturo Sosa, con motivo del 350º aniversario de las apariciones del Sagrado Corazón en Paray-le-Monial, ha renovado el pasado septiembre la consagración de la Compañía al Sagrado Corazón. Este vínculo, que históricamente tuvo su origen a través de San Claudio de la Colombière, une la santificación interior a una ferviente llamada a evangelizar, y hace del amor de Cristo la fuente de sanación y misericordia para toda la humanidad.
Claudio de La Colombière y el Sagrado Corazón
San Claudio de La Colombière constituye una figura fundamental en la tradición jesuítica de la devoción al Sagrado Corazón, especialmente por haber sido confesor y decidido apoyo de santa Margarita María Alacoque. Claudio aceptó y confirmó las experiencias místicas de Margarita en Paray-le-Monial. Las consideraba una oportunidad para mostrar a la Iglesia el amor incondicional de Cristo. En Dilexit Nos, el Papa Francisco destaca el papel que desempeñó Claudio al lograr la fusión de estas revelaciones místicas con la espiritualidad práctica de San Ignacio, invitando a una relación profunda con Cristo, centrada en su corazón (Dilexit Nos, n. 125).
El legado de Claudio de La Colombière abarca sus meditaciones teológicas sobre el Sagrado Corazón y su confianza más allá de la devoción personal. Su conocida oración, “Toda mi confianza se funda en mi misma confianza... no por eso perderé la esperanza”, invita a los fieles a mantener con Cristo una relación que se fundamente en una confianza y una entrega inquebrantables (Dilexit Nos, n. 126). Esta confianza, que el Papa Francisco celebra en Dilexit Nos, hace que la devoción pase de ser un acto de piedad personal a ser una llamada comunitaria a que otros hallen esperanza y renovación en el amor sin límites del corazón de Cristo.
Los Ejercicios Espirituales y el Corazón de Cristo
El Papa Francisco relaciona asimismo la devoción jesuítica al Sagrado Corazón con los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, al señalar que ambos tienen como objetivo modelar y transformar el corazón a través de los afectos (affectus) y de otros movimientos espirituales de nuestro interior. Los Ejercicios motivan a los ejercitantes a establecer con Cristo un diálogo “de corazón a corazón”, especialmente por medio de las meditaciones sobre su vida y su pasión y centrándose en su corazón traspasado. Según el Papa, esta práctica hace profunda la intimidad con el Señor, ya que los afectos se reorientan gradualmente hacia el amor divino y la entrega personal (Dilexit Nos, n. 144).
El Santo Padre cita a Michel de Certeau, que describe los “movimientos inesperados” de la oración, cuando el amor de Dios perturba y asigna nuevo orden a las prioridades de la persona, llevándolas a profundizar más en la compasiva y misericordiosa misión de Cristo (Dilexit Nos, n. 24). Por medio de la devoción al Sagrado Corazón, logran los jesuitas que el amor desinteresado de Cristo modele su vida y su vocación.
Continuidad histórica y misión apostólica
Continúa el Papa Francisco señalando que la devoción de los jesuitas al Sagrado Corazón sobrevivió a la supresión y restauración de la Compañía. En 1883, la XXIII Congregación General de la Compañía aceptó la “suave carga” de esta devoción, con “desbordante deleite y gratitud”, como de manos de Cristo. En la actualidad, la Red Mundial de Oración del Papa sigue promoviendo la devoción al Sagrado Corazón. Esta red, titulada antes ‘Apostolado de la Oración’, invita a millones de católicos a orar y actuar en unión con el corazón de Cristo.
El Papa San Juan Pablo II instó a la Compañía a difundir esta devoción como respuesta a las exigencias de nuestro tiempo. Pensaba que era necesario desarrollar el mensaje de amor y restauración del Sagrado Corazón si queríamos desarrollar una “civilización del amor” en un mundo de odio y violencia (Dilexit Nos, n. 147). Los jesuitas son promotores de reconciliación y compasión en sus ministerios cuando se inspiran en el corazón herido de Cristo.
Conclusión
El Papa Francisco subraya que la devoción de la Compañía al Sagrado Corazón es a la vez un camino espiritual y una llamada a la misión. Los santos Claudio de La Colombière e Ignacio de Loyola son una prueba de que esta devoción tiene poder para cambiar vidas y para hacer avanzar a la Iglesia. El Sagrado Corazón guía la espiritualidad y la misión de la Compañía, promoviendo simultáneamente la santidad de las personas y su labor evangelizadora. En el momento presente, en Paray-le-Monial, los jesuitas trabajan con las Hermanas de la Visitación y la Red Mundial de Oración del Papa en la tarea de enseñar el catecismo, de dar retiros y de proporcionar orientación espiritual a todos aquellos que la buscan.







