Los cuidadores del ecosistema Masái Mara buscan soluciones introduciendo la educación superior
“Como cuidadora del ecosistema Masái Mara, sueño con una comunidad que se esfuerce por conservar y proteger la vida silvestre”, afirma Ellyn. “Espero ver como surgen iniciativas enfocadas a preservar los hábitats naturales, la biodiversidad y la fauna salvaje que hacen de nuestra región algo especial, y que garanticen su supervivencia y proliferación para generaciones venideras.”
Ellyn vive en el límite de la Reserva Nacional Masái Mara, en Kenia, región famosa por su impresionante biodiversidad, cuyas praderas y bosques ribereños abarcan 1.510 kilómetros cuadrados y limitan con el Parque Nacional Serengeti de Tanzania. Su población, los masáis, está formada por una tribu seminómada de pastores, originaria del norte, centro y sur de Kenia, así como de zonas del norte de Tanzania. Sus viviendas (conocidas como “manyatta”), hechas de barro, estiércol de vaca, palos y hierba, las construyen las mujeres, mientras que los hombres levantan las vallas que rodean las aldeas para proteger a la comunidad y su ganado de la fauna salvaje.
“En mi comunidad, la educación al más alto nivel es un problema”, nos dice. Vivir en una zona remota y con recursos económicos insuficientes significa que la mayoría de los miembros de la comunidad tiene dificultades para acceder a la educación superior. “Mi objetivo es adquirir conocimientos y experiencia que supongan un impacto positivo y transformador para mi comunidad.”
Ellyn (© JWL)
Ellyn, segunda de cinco hermanos, es la primera de su familia en tener acceso a estudios superiores, gracias a Jesuit Worldwide Learning (JWL) y al programa de Ecoturismo, programa superior de ciclo abreviado de seis meses de duración, acreditado (en inglés) por el Instituto Químico IQS Ramon Llull de Barcelona.
“Creo que es importante”, afirma, “porque [el ecoturismo] se centra en minimizar el impacto negativo del turismo en el medio ambiente, en la fauna salvaje y en las comunidades locales, al tiempo que proporciona beneficios económicos y apoya los esfuerzos de conservación, creando un impacto duradero y positivo en el medio ambiente y en la sociedad, y garantizando que las generaciones futuras puedan seguir disfrutando y beneficiándose de los recursos naturales de nuestro planeta.”
Algunos de los principales problemas a los que se enfrenta su comunidad son la explotación y el hecho de no recibir la parte justa de los ingresos que genera el turismo en la zona, lo que a menudo provoca tensiones y conflictos y, como ella misma señala, “obstaculiza el éxito general y la sostenibilidad de la iniciativa de ecoturismo”.
¿Su solución? Ellyn propone poner en práctica “un modelo de reparto de ingresos más transparente e inclusivo”, que podría suponer “la creación de empresas populares, cooperativas o empresas sociales que participen directamente en las operaciones turísticas y en los mecanismos de reparto de beneficios”.
“En general, la puesta en práctica de un programa de Ecoturismo en la comunidad de Masái Mara puede aportar una serie de beneficios”, concluye. “Estos beneficios pueden ayudar a crear una comunidad más sostenible y resiliente que valore sus recursos naturales y se esfuerce por su protección y conservación a largo plazo.”
Ceremonia de graduación en ecoturismo, septiembre de 2025. (© JWL)
En 2023, tras conocer JWL a través de un contacto de la Provincia de África Oriental de la Compañía, los líderes masái de Nkoilale se pudieron en relación con la organización y expresaron el interés que tenían en colaborar para que la educación superior llegase a su comunidad. El programa de Ecoturismo se puso en marcha unos meses después, y en 2025 le siguió el Certificado en Estudios Liberales –programa oficial de un año acreditado por la Universidad XIM de Bhubaneswar–, para que los alumnos pudieran ampliar sus conocimientos y sentar las bases para acceder a un programa de grado.
Once estudiantes se graduaron en el programa de Ecoturismo en primavera del año 2024. Muchos de ellos encontraron un empleo en el sector turístico o en la conservación, y eso ha animado a jóvenes de la comunidad a inscribirse en mayor número: en septiembre de 2025 se han graduado 35 estudiantes. Actualmente, son 31 estudiantes los inscritos en el Certificado en Estudios Liberales.
Estos estudiantes, tanto los del programa de Ecoturismo como los del Certificado en Estudios Liberales, forman una sólida comunidad de aprendizaje y participan en actividades al servicio de su comunidad y del medio ambiente: un ejemplo lo constituye la jornada de limpieza y plantación de árboles que se organizó el pasado mes de julio. “Participar en esta actividad de limpieza medioambiental y plantación de árboles ha supuesto para mí una experiencia transformadora”, afirma Raen, estudiante del Certificado en Estudios Liberales. “Ahora comprendo de modo más profundo la importancia de las prácticas sostenibles y cómo con nuestra actividad podemos ejercer un impacto positivo en nuestra comunidad y en el planeta. Me siento capacitado para seguir defendiendo la conservación del medio ambiente en mi futura actividad profesional y para animar a otros a que hagan lo mismo.”
Los estudiantes de Ecoturismo y del Certificado en Estudios Liberales participan en la limpieza y la plantación de árboles. (© JWL)
La comunidad ayuda con gran interés para que se aprovechen estas oportunidades. A principios de este otoño, JWL firmó un acuerdo directo con la comunidad masái local, en el que esta última se comprometía a liderar los esfuerzos que se hagan a nivel local para la ejecución diaria del programa, y para explorar la posibilidad de que la oferta de este programa se amplíe a otras comunidades de la zona.
A Rachel (que se graduó en 2024), el programa de ecoturismo le ha abierto unas oportunidades que antes tenía por inalcanzables. Ser madre joven y soltera suponía todo un desafío, pero tras graduarse en el programa, encontró empleo en el sector turístico. “Habéis tenido un gran impacto en nuestra comunidad”, afirma Rachel. “Los padres, por su parte, están muy contentos, porque... no todas las familias tienen dinero para enviar a sus hijos a la universidad. Y ustedes nos lo han hecho posible...”
A Rachel su empleo le permite mostrar a los turistas las maravillas de su tierra, a la vez que se ocupa de su familia. De hecho, Rachel mantiene ahora la educación de su hijo y de una hermana suya pagándoles la matrícula.







