Reinventemos la ecojusticia: los jesuitas de Asia Meridional se lanzan a defender esta causa

Por Lumnesh S. Kumar, SJ, Coordinador de la Comisión de Ecología, Provincia de Karnataka, y Profesor adjunto del Departamento de Ciencias Ambientales, St. Joseph’s University, en Bangalore.

La reunión anual de delegados de Eco-Jesuit de Asia Meridional, celebrada entre el 17 y el 19 de abril de 2026 en Inigo Bhawan, Matigara, Darjeeling, ha acabado siendo mucho más que un simple encuentro. La reunión, que tenía como telón de fondo el frágil ecosistema del Himalaya Oriental, se ha convertido en una ocasión para discernir qué futuro tenga el compromiso ecológico de la Compañía en la región. Se habían reunido representantes de la Conferencia Jesuita de Asia Meridional (JCSA) para reflexionar sobre una pregunta urgente: ¿qué puede hacer la Compañía para que sus esfuerzos en materia de ecología superen la mera concienciación y lleguen a convertirse en verdadera incidencia social y cambio sistémico?

El contexto habla de urgencia y esperanza

La reunión, que se celebraba en tiempo de Pascua, se caracterizó por un espíritu de esperanza que no olvidaba la acción. Los participantes reconocían que la crisis ecológica ya no es algo ni lejano ni abstracto. Es inmediata, compleja, profundamente injusta y afecta de manera desproporcionada a los pobres y vulnerables.

En su discurso de apertura, el P. Stanislaus D’Souza reflexionaba sobre el camino ecológico que ha recorrido la Compañía, contemplando el pasado, el presente y el futuro. Reconocía las numerosas iniciativas ya en marcha en toda la Conferencia, por ejemplo, en educación ambiental, en compromiso de base y esfuerzos de sostenibilidad en el seno de sus instituciones. Pero al mismo tiempo señalaba importantes deficiencias.

“Nuestros esfuerzos suelen ser fragmentarios”, observaba. “En muchos lugares seguimos tratando la ecología como algo de segundo orden, no como algo que es central para nuestra misión.”

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Comprender la crisis en su conjunto

La Dra. Sunita Narain, ecologista y directora del Centro para la Ciencia y el Medio Ambiente en Nueva Delhi, situó la crisis ecológica en el contexto de una realidad global más amplia. Habló de tres fuerzas principales que configuran el mundo actual: la alteración climática, la inestabilidad política y económica, y el rápido auge de la inteligencia artificial.

“Son tres crisis interrelacionadas”, afirmó, “y juntas aumentan la vulnerabilidad, especialmente entre los pobres.” Su mensaje fue directo e intransigente: “Es imposible una sostenibilidad sin justicia.”

Sunita Narain cuestionó los enfoques que se basan únicamente en tecnología. Ella abogaba, en su lugar, por modelos de desarrollo inclusivos, centrados en las personas y atentos a los medios de vida, a la equidad y al acceso a recursos.

Incidencia social y colaboración son parte sustancial de la misión

“Incidencia social es algo más que concienciar”, dijo el P. Frazer Mascarenhas. “Significa implicar a los sistemas, influir en las políticas y amplificar la voz de los marginados.”

Subrayó que un empeño de ese tipo requiere colaboración, competencia, valentía y compromiso a largo plazo. Incidencia social, insistía, es una prolongación natural de la vocación del jesuita a la fe y la justicia.

Proponiendo una visión global, el P. Roberto Jaramillo reflexionaba a su vez sobre el proceso gradual que está llevando a la Compañía a asimilar el lenguaje y la práctica de la incidencia social. “Estamos aún aprendiendo lo que quiere decir”, admitía. “Requiere humildad, apertura y voluntad de trabajar con otros.”

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Es importante, proseguía, crear redes entre sectores y citaba las conferencias internacionales sobre el clima como ejemplo de cómo la colaboración sostenida puede influir en el discurso público y en las decisiones políticas. Al mismo tiempo, expresaba su preocupación por el hecho de que muchas iniciativas ecológicas sigan centradas en sí mismas.

“El ahorro energético y la gestión de residuos son importantes”, señalaba, “pero no son suficientes. Tenemos que abordar asimismo aquellos sistemas más amplios responsables de la destrucción ecológica.”

Experiencias de las diversas Provincias

Los delegados tuvieron ocasión de compartir iniciativas ecológicas de sus respectivas Provincias, entre ellas programas para una educación ecológica, diversas prácticas sostenibles en los campus, proyectos de energías renovables, actividades de divulgación comunitaria e investigación medioambiental. Se reconoció que los colegios de la Compañía y sus instituciones de educación superior son espacios de especial relevancia para fomentar la conciencia y la responsabilidad ecológica.

A lo largo de los debates surgieron también algunos problemas recurrentes: una deficiente coordinación, lo limitado de algunas redes, un insuficiente compromiso político, falta de personal cualificado y dificultad para traducir la concienciación en acciones cuantificables.

Los participantes hubieron de reconocer la necesidad de más sólidas políticas institucionales, de centros especializados en ecología, de una mejor formación y capacitación, y una mayor colaboración entre los distintos sectores de la Compañía. Muchos destacaron asimismo la importancia de integrar los conocimientos indígenas y tradicionales en materia de ecología con los enfoques científicos modernos.

Nuevas orientaciones

La reunión concluyó con varias propuestas concretas, entre ellas la posibilidad de organizar de manera coordinada una campaña por la justicia climática en Asia Meridional y la preparación para futuros procesos ecológicos globales. Los delegados hablaron también de una movilización a gran escala prevista para el 4 de octubre, festividad de San Francisco de Asís.

Lo más importante, quizá, es que la reunión ha puesto de manifiesto un notable cambio de mentalidad. El enfoque está pasando gradualmente de actividades aisladas a resultados medibles, de introversión institucional a colaboración, de sensibilizar a incidir socialmente.

Mirando hacia el futuro

El camino que nos espera sigue siendo exigente. La incidencia social requiere tiempo, formación, paciencia y valentía. La reunión de Darjeeling no ha ofrecido soluciones fáciles, pero ha dejado clara una importante orientación para el compromiso ecológico de la Compañía en Asia Meridional.

El desafío más profundo que afrontamos ahora no es solo cómo cuidar de la creación, sino cómo ayudar a transformar los sistemas que siguen amenazándola.

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Publicado por Communications Office - Editor in Curia Generalizia
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