Los hermanos jesuitas – su formación… y no sólo la suya

Segundo artículo que refleja uno de los encuentros más importantes del año en la Curia, el de Hermanos jesuitas de distintas Conferencias que han tenido oportunidad de reunirse, de rezar juntos y de juntos considerar el presente y el futuro.

En ese contexto, la segunda jornada ha estado señalada por la intervención del Asistente del Padre General para la Formación - que también es responsable de las vocaciones en la Compañía -, el P. Mark Ravizza. Sin pretender informar de todo su discurso, nos atenemos a algunas de las ideas clave de su presentación. Después de ello, les ofrecemos otros tres testimonios de hermanos jesuitas que han participado en la sesión.

A lo largo de la formación de todos los jesuitas, la Compañía pretende confirmar y apoyar la llamada que el jesuita en formación ha oído. ¿Qué llamada exactamente?

El punto de partida es claro: tanto los Hermanos como los sacerdotes, se integran en la Compañía gracias a una vocación común por parte del Señor, una vocación a seguirle viviendo la radicalidad evangélica de la vida religiosa. Sin embargo, como nos recuerda el Decreto 7 de la 34ª Congregación General, “por tanto, el Hermano encarna la vida religiosa en su esencia y puede por lo mismo ilustrarla con claridad particular”.

Así, pues, la primera y más importante contribución de un Hermano es el don de sí mismo, ofrecido libremente al servicio del Señor. En consecuencia, y siempre según el mismo decreto, “en la transparencia de la vida religiosa (el Hermano) ofrece un testimonio profético, en la Iglesia y en la Compañía, al mundo actual”.

Sobre esta base, podemos precisar cuatro características de la formación de un Hermano. Las enumeramos en cuatro párrafos interrelacionados: 1. La formación debe aspirar a integrar al Hermano en el conjunto de la actividad del cuerpo de la Compañía, así como que él mismo esté integrado en la vida religiosa salvaguardando su propia identidad como hermano. 2. La formación tiene como objetivo la excelencia para la misión, la mejor calidad en la educación y en la formación espiritual a fin de preparar al Hermano a participar y a permanecer plenamente disponible para la misión. 3. La formación debe crear una comunidad, es decir, un sentido de pertenencia a todo el cuerpo de la Compañía. 4. Por último, la formación debe caracterizarse por la flexibilidad, la libertad y el ejercicio del discernimiento; por tanto, debe adaptarse tanto a la misión apostólica como a los talentos singulares del Hermano, y también a su vocación a la vida consagrada.

He aquí otros tres testimonios de Hermanos jesuitas comentando sobre lo que les ha impresionado y emocionado en esta sesión en Roma.

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H. Théophile Desarmeaux SJ.

Un cuestionamiento para toda la Compañía

Por Théophile Desarmeaux, SJ

El primer día de nuestro encuentro, tuve que pellizcarme para recordar que todos esos jesuitas eran hermanos, ¡porque no saltaba a la vista! No es que esperara que fuera “obvio”, pero lo que sí puedo decir hoy con convicción es que una asamblea de hermanos jesuitas se parece mucho a una asamblea de... ¡jesuitas! Los hermanos somos jesuitas como los demás... ¡y eso es una buena noticia!

Ahora bien, nos hemos reunido aquí en Roma para conocernos mejor y reconocernos como hermanos jesuitas, o sea, como jesuitas “laicos” dentro de un cuerpo sacerdotal. Cierto es que, si mi incipiente intuición tras estos días es que la Compañía se beneficia de que no todos sean sacerdotes en su seno, por otra parte no creo que nosotros, los hermanos, seamos los más indicados para explicar cómo contribuimos a la salud de este cuerpo. La Compañía debería preguntarse sobre esa realidad.

De vuelta a mi Provincia (Europa Occidental francófona), me dejaré llevar por la curiosidad de saber lo que mis compañeros tienen que decir sobre el tema. Sin duda habrá testimonios edificantes acerca de lo que tal o cual hermano ha podido aportar a la vida de la Provincia, pero más allá de las personas, ¿qué importa que no todos seamos sacerdotes dentro del cuerpo misionero concreto que formamos juntos?

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H. Jim Boynton SJ.

Un punto culminante en mis 35 años en la Compañía de Jesús

Por Jim Boynton, SJ

Tanto el bueno como el mal espíritu están presentes en nuestras vidas. Ha habido momentos en los que el mal espíritu me llevó a pensar que los jesuitas con los que comparto mi vida son mucho más inteligentes y mucho más santos que yo. Y que, por lo tanto, no tengo nada que hacer para compartir mi vida con ellos. Ahora bien, para ser completamente honesto, también pensé a veces que mis compañeros jesuitas nunca podrían sobrevivir en el mundo real, y que, por lo tanto, yo debería seguir mi propio camino. Ninguno de estos dos extremos es válido, y ni el uno, ni el otro son fruto del buen espíritu. Durante este encuentro de Hermanos, he vivido bajo el humilde sentimiento de convivir con un grupo de hombres tan estupendos, pecadores, también, por supuesto - pero que intentan seguir al Señor a imagen del Hermano a la manera de San Ignacio. Me siento como en casa.

Aunque siempre me ha gustado mucho el ser jesuita y hermano, ésta es la primera vez que me veo rodeado de tantas personas con ideas afines. Poder compartir el tiempo, las esperanzas, los retos y la visión con un grupo tan diverso de hermanos ha sido realmente un punto culminante en mis 35 años en la Compañía de Jesús.

A medida que hemos observado nuestras vidas, reflexionado y orado, he alcanzado una comprensión más profunda del misterio por el que Jesús llama a las personas a llegar a ser lo mejor de sí mismas. La idea de Ignacio es profundizar en el conocimiento de uno mismo, en la relación con el Señor y con el mundo. Como hermano jesuita, he sido formado y acompañado para alcanzar mi potencial, y, ahora, una gran parte de mi vocación y ministerio consiste en ayudar a otros a hacer lo mismo.

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H. Rafael Hernández SJ.

Queda abierto un panorama esperanzador

Por Rafael Hernández, SJ

El encuentro de Hermanos en Roma es una experiencia muy consoladora, al reconocernos e identificarnos como cuerpo apostólico al servicio de la Iglesia universal. Encontrarnos nos da mucha alegría de compartir momentos importantes que construimos juntos en los espacios de reflexión desde la oración. Los Hermanos sentimos un gozo verdadero de consolación al seguir sembrando frutos para las futuras generaciones de Hermanos. Agradezco a todos los Hermanos de cada una de las Conferencias y al comité organizador por tan excelente labor y por la estadía en la Curia General de la Compañía, así como por el programa que estuvo lo suficientemente variado y organizado.

Es fundamental considerar que este encuentro da nuevas miradas en lo que pensamos y es significativo para comprender el hoy de nuestra vocación de Hermanos. En la Provincia de Colombia llevaré nuevos mensajes de esperanza suscitados desde mi apostolado actual en la misión vocacional, con una mirada profunda en el espíritu de San Ignacio.

Queda abierto un panorama esperanzador; cada uno de los que participamos en el encuentro en Roma hemos podido sentir y gustar las exigencias que nos pide el Señor para llevar adelante esta misión como jesuitas. Sentimos que en muchas Provincias va surgiendo una primavera evangélica que da una comprensión más profunda del llamado a ser jesuitas, no solo para los Hermanos, sino también para los sacerdotes, pues juntos somos llamados a cualificar nuestro servicio desde la centralidad de Cristo, el carisma Ignaciano y los desafíos propios de nuestros contextos.

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Publicado por Communications Office - Editor in Curia Generalizia
Communications Office
El Servicio de Comunicaciones de la Curia General publica noticias de interés internacional sobre el gobierno central de la Compañía de Jesús y sobre los compromisos de los jesuitas y sus partenarios. También se encarga de las relaciones con los medios de comunicación.

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