Visita del Padre General al noviciado de la Provincia UCS
Por Drew Kirschman, SJ*
La visita del Padre General Arturo Sosa al noviciado de la UCS (Provincia Central y Meridional de Estados Unidos) llegó en un momento muy oportuno para nuestros novicios de primero. Acababan de terminar los Ejercicios de mes, su primera experiencia profunda de esta forma de oración típica de la Compañía y de la espiritualidad ignaciana. Ahora, cuando los Ejercicios Espirituales de San Ignacio son ya una experiencia vivencial y no sólo un ejercicio académico, la gran alegría de haber tenido íntimos encuentros con el Señor Jesús hace sentir curiosidad por la vida que les espera en la Compañía de Jesús. Que el Padre General se reuniera con los novicios cuando andaban reflexionando sobre su futuro fue un honor extraordinario.
El noviciado de la UCS se encuentra justo al lado del campus de Regis University en Denver, Colorado. El único propósito del noviciado, que mira de frente a las impresionantes Montañas Rocosas, es acompañar a un grupo de hombres de diversas edades y experiencias de vida a discernir su vocación a vivir en pobreza, castidad y obediencia al servicio de la fe y la justicia en la Iglesia actual. Actualmente, la Provincia de la UCS cuenta con 14 novicios.
Se trata de un programa de dos años, en el que el semestre de otoño sienta las bases para la vida religiosa: clases centradas en los documentos fundamentales de la Compañía de Jesús; diversos entornos apostólicos que llevan a la práctica los deseos de cada uno; mucha oración personal y actividades que fomentan el espíritu comunitario. Todo ello con el fin de poner a prueba el deseo de seguir los pasos de San Ignacio (“probar” era su palabra). La clave del noviciado: aprender a percibir los movimientos sutiles (y no tan sutiles) de Dios y luego confiar en que Dios nos guía. Los novicios están llenos de entusiasmo y de celo, creatividad y valentía; de todo ello hay gran abundancia en el noviciado.
Los próximos cinco meses estarán llenos de experiencias, como las llama Ignacio en las Constituciones. Los novicios de segundo año ya han comenzado su experiencia apostólica, han sido enviados a instituciones de la Compañía de la Provincia para que vivan en ellas la vida apostólica de la Compañía a tiempo completo. Vivirán y trabajarán junto a sacerdotes y hermanos jesuitas para aprender y confirmar su vocación. Todos los novicios de segundo se reunieron con el Padre General en las diversas visitas que éste hizo durante su visita.
Poco después de la visita del Padre General a Denver, los novicios de primero se unirán a los novicios de la Provincia del Oeste en una experiencia en que habrá clases. Es un tiempo para someter a la oración y el discernimiento las gracias de los Ejercicios de mes, a medida que cada uno va ahondando en el conocimiento de sí mismo, de la Iglesia actual y de los problemas que afronta nuestro mundo en el presente. Los Ejercicios Espirituales han dado a conocer el horizonte de Dios, un horizonte de amor incondicional que nos da la fuerza para entregar nuestra vida con generosidad. El novicio considera ya que su vocación de servicio con el horizonte de Dios es su nueva visión del mundo.
A finales de esta primavera, estos hombres serán enviados en misión, según la tradición ancestral de viajar por el mundo como peregrinos. Con un gran deseo de encontrar a Cristo en las carreteras y caminos del mundo actual, todos serán enviados, con un billete de autobús de ida y un billete nuevo de 5 dólares. A medida que el novicio, poniéndose en las manos de Dios, mendiga por el mundo, va siendo motivado a confiar un poco más en la Verdad de que ésta es la creación de Dios, ésta es la misión de Dios, ésta es la Iglesia de Dios. ¿A qué sabe eso de colaborar con Dios en este terreno de misión? Los jesuitas van recibiendo la invitación a dejar que la gracia de ser peregrinos llegue a constituir cada vez más su propia identidad de hombres de confianza y de entrega.
Para un jesuita las bases de su vida religiosa se sientan en el noviciado. La visita a estos novicios proporcionó al Padre General un espacio en que reflexionar sobre su propia experiencia de noviciado. Cuando se le preguntó qué consejo daría a los novicios, respondió: “¡orad!”. Para los novicios, que buscan hacer suyos estos hábitos, constatar el fruto de la vida del Padre General como hombre de oración y de confianza en Dios ha sido algo profundamente inspirador.
El P. Drew Kirschman, SJ, es maestro de novicios de la Provincia Central y Meridional de Estados Unidos (UCS).







