Cuidar de las comunidades y de la creación
Por Gabriel Lamug-Nañawa, SJ
| Conferencia Jesuita de Asia-Pacífico
[De la publicación “Jesuitas 2024 - La Compañía de Jesús en el mundo”]
Un proyecto emblemático en Asia-Pacífico para atender a los jóvenes y a los pobres en un clima cambiante.
Llevaba ya unos días lloviendo constantemente y no había señales de que fuera a parar pronto. El cielo estaba gris y el suelo embarrado. El tipo de situación que desanimaría a un grupo de estudiantes adolescentes que iba a venir a nuestra casa para un retiro. Pero, sorprendentemente, antes del desayuno de una húmeda mañana de viernes, 30 líderes estudiantiles de secundaria y universitarios de la Universidad Ateneo de Naga, un colegio jesuita del extremo sur de Luzón (Filipinas), llegaron puntuales y de buen humor. Se embarcaban en un retiro ignaciano de tres días. El tema: la conversión ecológica, un proyecto puesto en marcha en colaboración con la Conferencia Jesuita de Asia-Pacífico (JCAP).
El año pasado, la JCAP había presentado su plan
apostólico, parte del cual consistía en responder a los problemas de la pobreza
y la ecología en Asia-Pacífico. Creó un proyecto insignia llamado «Cuidar de
las comunidades y de la creación», a través del cual los diferentes ministerios
y provincias de la región podían comprometerse a colaborar hacia un objetivo
común. El proyecto insignia incluía tres enfoques, a saber: a) «Jóvenes líderes
del futuro»; b) «Transición hacia una energía más limpia»; y c)
«Fortalecimiento de las comunidades locales». En conjunto, estos enfoques se
centran e integran temas como espiritualidad ignaciana, juventud, comunidades
marginadas e indígenas, energía y emisiones de gases de efecto invernadero,
biodiversidad y crisis climáticas. Todos estos temas podrían relacionarse
fácilmente con las Preferencias
Apostólicas Universales de la Compañía de Jesús.
El retiro terminó a mediodía del domingo, justo cuando hizo su aparición el sol. Aparte de las aportaciones de los colaboradores laicos en la misión del Ateneo de Naga y de algunos jesuitas filipinos locales, también hubo dos charlas en línea, una sobre conversión ecológica a cargo del padre Ed Quinnan, SJ, superior de los jesuitas en Micronesia, y otra sobre ecología integral a cargo del Dr. Peter Saunders, de «Estar con Dios en la naturaleza», un apostolado ignaciano de los jesuitas de Australia. La conversión ecológica es un largo proceso que no terminó con la clausura del retiro. Los líderes estudiantiles se llevaron consigo planes de proyectos, cuya ejecución formará parte de su viaje eco-espiritual.
Antes de volver a casa, Ethan Portes, estudiante de último curso de secundaria de 16 años, comentó: «La crisis ecológica a la que nos enfrentamos tiene su origen en el problema de nuestra relación con la naturaleza porque nos creemos los amos de ella. Sin embargo, después del retiro me doy cuenta de que, como administradores de la creación de Dios, nuestro cuidado de la naturaleza debería basarse en una relación más profunda y personal con ella». Sin duda, va por buen camino, ya que la conversión ecológica requiere una nueva forma de relacionarse con las criaturas de Dios que no esté determinada por el antropocentrismo moderno. Otra estudiante, Denise Padua, universitaria de 18 años, concluyó: «Antes pensaba que el éxito de la vida se manifiesta en la ambición mundana. Ahora me doy cuenta de que la conciencia eco-espiritual y enriquecer la creación es lo que realmente nos importa como hijos de Dios». Afirma así la necesidad de devolver a la creación, en agradecimiento, la oportunidad de regenerarse y prosperar.
Este retiro para líderes estudiantiles fue el piloto
del enfoque emblemático sobre «Jóvenes líderes del futuro». La unión de la
juventud, la ecología y la espiritualidad ignaciana fue natural y orgánica, una
manera de formar un nexo muy necesario. Los módulos utilizados durante el
retiro se compartirán con otras unidades de la JCAP. Se invita a cada
institución o ministerio a adaptar el material a sus propios contextos.
El segundo enfoque del proyecto emblemático, «Transición hacia una energía más limpia», consiste en abogar por la reducción de las emisiones de carbono en al menos un 50% para 2030, lo que se consigue reduciendo nuestro consumo de energía y abandonando la dependencia de los combustibles fósiles. Aunque para este enfoque se prevé la instalación de sistemas de energía renovable, también son posibles otros métodos, como la adopción de una dieta baja en carbono, es decir, la elección de opciones alimentarias que no tengan una elevada huella de carbono.
Por último, el «Fortalecimiento de las comunidades locales» es el tercer enfoque, que está orientado a ayudar a crear resiliencia en las comunidades marginadas o indígenas. Se llevará a cabo principalmente a través de asociaciones de colaboración con los ministerios jesuitas y promueve una aplicación sistémica de soluciones basadas en la naturaleza. En la actualidad, hay dos comunidades en Filipinas y otras dos en Indonesia, cuya resiliencia se está estudiando para preparar el terreno para una aplicación más amplia.
Los sistemas naturales del mundo actual están
cambiando rápidamente. Se prevé que superemos el límite de seguridad de
1,5 °C de aumento de la temperatura media mundial en los próximos años, lo
que podría desencadenar otros puntos de inflexión. Es urgente que colaboremos
para abordar las causas de las numerosas tormentas, de todo tipo, que perjudicarán
enormemente a los pueblos pobres y vulnerables del mundo.







