Solidaridad con Sudán del Sur: Construimos paz a través de la educación, la resiliencia y la renovación
Por Zaoro Hyacinthe Loua, SJ, Director Ejecutivo de “Solidarity with South Sudan”
Sudán del Sur es un país que, tras décadas de guerra civil, obtuvo su independencia en 2011. Tiene una población de más de 13,4 millones de personas, compuesta por 60 grupos étnicos indígenas, cada uno con su propio idioma y sus costumbres. Tiene una economía basada principalmente en la agricultura y la producción de petróleo.
Desde que obtuvo la independencia, este país, el más joven del mundo, se ha enfrentado a enormes retos, entre ellos el conflicto civil ahora en curso, una gran inestabilidad económica, corrupción y falta de infraestructuras básicas, como son carreteras o centros de salud. Se ha visto también envuelto en una grave crisis humanitaria, desde que en 2013 estalló el conflicto civil que ha desplazado a gran parte de su población (2 millones de desplazados internos y 2,29 millones de refugiados de Sudán del Sur).
En este contexto sociopolítico se creó “Solidarity with South Sudan” (Solidaridad con Sudán del Sur), una iniciativa de la Unión Internacional de Superioras Generales (UISG) y de la Unión de Superiores Generales (USG). Esta iniciativa católica se puso en marcha en 2008 en respuesta a una petición de los obispos católicos de Sudán. Centra sus esfuerzos en reforzar la capacidad de la población de Sudán del Sur para llegar a ser profesores, enfermeros titulados, comadronas, agricultores y trabajadores pastorales. El objetivo es empoderar a los sudaneses del sur para que construyan ellos mismos una sociedad más justa y más pacífica.
En 2018, los líderes de Sudán del Sur firmaron un acuerdo de paz, en un intento de alcanzar la paz. En 2020, tras este acuerdo, se formó un gobierno de transición, con Salva Kiir Mayardit como presidente y cinco vicepresidentes. Este acuerdo de reparto del poder gravitaba sobre dos personas, el presidente Salva Kiir y el vicepresidente primero Riek Machar; con él comenzó una nueva era de esperanza y paz. Además de esto, la visita apostólica del Papa Francisco a Juba, el 5 de febrero de 2023, hizo que los sudaneses vivieran que se les ofrecía una nueva fuente de paz y de esperanza.
A pesar de los acuerdos de paz y de los avances que se han logrado, la cuestión de la paz sigue siendo un problema muy grave. Hoy en día creemos que las guerras locales que se libran en el país son consecuencia de las tensiones entre el presidente y el vicepresidente primero. Tras la detención de este último, los líderes políticos y religiosos han expresado su profunda preocupación por el empeoramiento de la crisis política y de seguridad en el país. De hecho, el arzobispo metropolitano de Juba, cardenal Stephen Ameyu Mulla, ha instado a los ciudadanos, a la luz de Cristo resucitado, a que se comprometan con lo que conduce a la reconciliación: “El camino hacia la paz duradera nos exige dejar atrás las cargas del pasado, sanar las heridas de la división y construir relaciones de confianza y de respeto mutuo”, han sido sus palabras.
En este frágil contexto desarrolla su misión “Solidarity with South Sudan”. Ha echado raíces en el país, aunando de forma creativa los talentos, capacidades, la energía y los carismas de más de 260 congregaciones religiosas (incluida la Compañía de Jesús). Actualmente, son 22 personas las que ofrecen su tiempo y su buen hacer al proyecto Solidarity. Proceden de 13 países diferentes, son religiosos y laicos, y representan a 16 congregaciones religiosas católicas.
La misión de Solidarity está estructurada en torno a cuatro áreas clave: Formación pastoral (proyectos de formación de catequistas, proyecto de sanación de traumas); Salud (Catholic Health Training Institute - CHTI, Instituto Católico de Formación para la Salud) en Wau; Educación (Solidarity Teacher Training College - STTC, Escuela de Formación de Profesores de Solidarity) en Yambio y Agricultura sostenible y seguridad alimentaria en Riimenze. Además de estas cuatro áreas de actividad, Solidarity se posiciona como un espacio de vida religiosa innovadora e incluso como un nuevo modelo de trabajo apostólico y de colaboración entre religiosos y laicos al servicio de los pobres. Las comunidades de Solidarity viven la interculturalidad y la solidaridad en un contexto social étnicamente dividido y violento.
Desde su creación en 2008, Solidarity viene significando un impacto significativo en Sudán del Sur, habiendo formado ya 886 maestros de primaria, 393 enfermeras y comadronas, más de 1.700 agentes pastorales y miembros comunitarios, y más de 2.700 agricultores. A pesar del conflicto en curso, Solidarity ha permanecido en el país durante repetidos ciclos de guerra civil y de conflicto étnico, sin abandonar su trabajo de base y respondiendo a las continuas emergencias: ayudando a miles de personas afectadas por la violencia y el conflicto.
Se trata de una organización católica que necesita el apoyo de todos aquellos que quieren luchar por el respeto de la dignidad humana en Sudán del Sur. Es un país que sufre, pero su gente muestra una extraordinaria resistencia y esperanza en el futuro. Supone un privilegio estar aquí.







