Una desinversión discernida
Cuidar de la casa común a través de la inversión en oración
En febrero de 2019, el Papa Francisco encomendó a la Compañía de Jesús las Preferencias Apostólicas Universales (PAU), un conjunto de cuatro Preferencias Apostólicas para guiar y dar forma al trabajo de los jesuitas y sus colaboradores en todo el mundo. La cuarta Preferencia, “Colaborar en el cuidado de nuestra casa común”, se basa en la encíclica Laudato si’ del Papa Francisco de 2015, en la que el Santo Padre pedía una “conversión ecológica” que reconociera el cuidado de nuestra casa común como un imperativo moral y espiritual. Parte de esa conversión ecológica consistía en que las instituciones católicas examinaran cómo invierten sus recursos y se plantearan el reto de ajustar esas inversiones a Laudato si’.
Las instituciones jesuitas tomaron muy en serio el reto del Papa Francisco y cambiaron sus carteras de inversiones para deshacerse de sus participaciones en empresas de combustibles fósiles. La misión de las Preferencias Apostólicas Universales aceleró la tendencia, y muchas Provincias y apostolados jesuitas de todo el mundo respondieron adoptando planes para retirar inversiones en empresas de combustibles fósiles
Este reposicionamiento financiero de toda la Compañía no fue una estrategia de relaciones públicas, ni un apaciguamiento momentáneo de la energía verde, sino más bien el curso natural del “modo de proceder” jesuita. La Compañía de Jesús siempre ha hecho hincapié en la educación, la justicia social y la formación de la conciencia. El Papa Francisco y las Preferencias Apostólicas Universales desafiaron a los jesuitas a reinterpretar esos mismos valores a través del prisma de la justicia ecológica. Con la ayuda de la Secretaría de Justicia Social y Ecología de Roma, se invitó a toda la red jesuita mundial a tomar medidas audaces para reevaluar las prácticas financieras y las inversiones institucionales incompatibles con la misión de “cuidar de nuestra casa común”.
Los cambios se produjeron rápidamente, pero no solo dentro de las instituciones. Los jóvenes jesuitas en formación, junto con colaboradores laicos y estudiantes, se hicieron oír cada vez más en cuanto a la necesidad de coherencia entre lo que enseñan las instituciones jesuitas y cómo invierten sus recursos. Movimientos como la red Ecojesuiten Filipinas surgieron de una oleada de apoyo para que nuestras decisiones financieras se ajustaran más a nuestras aspiraciones espirituales.
Otras obras jesuitas siguieron su ejemplo, aunque a diferentes ritmos. Algunas Provincias adoptaron políticas de desinversión integrales, mientras que otras optaron por un enfoque más cauteloso, eligiendo estrategias de compromiso con los accionistas o de desinversión parcial. La diversidad de respuestas refleja el carácter global de la Compañía de Jesús, con instituciones repartidas en continentes y culturas, cada una de ellas enfrentada a realidades políticas, financieras y sociales únicas.
Ahora, un año después de haber superado el ecuador de la misión de diez años de las Preferencias Apostólicas Universales, ha comenzado a desarrollarse una historia más amplia. A medida que se acelera la crisis climática, las instituciones jesuitas están discerniendo cómo encarnar el liderazgo profético, no solo retirándose de las industrias que dañan el planeta, sino también invirtiendo activamente en aquellas que apoyan el florecimiento de las generaciones futuras. Este proceso en curso refleja el compromiso de los jesuitas con una fe que promueve la justicia al servicio de un mundo sostenible y compasivo. Se trata de un nuevo sentido de propósito que ha surgido no por la necesidad de sumarse a una tendencia, sino por el deseo de actuar sobre la base de un discernimiento cuidadosamente meditado al servicio de la misión.







