San Francisco de Borja y Gandía: una visita que reabre la memoria y la misión
La visita del Superior General de la Compañía de Jesús a Gandía pone de nuevo el foco en la ciudad natal de San Francisco de Borja y en una relación –espiritual, cultural y educativa– que atraviesa cinco siglos. El itinerario del actual Padre General, P. Arturo Sosa, en diálogo con las Preferencias Apostólicas Universales, invita a mirar el legado borjiano no como un recuerdo ilustre, sino como una llamada a renovar la misión en clave de reconciliación y justicia.
Nacido en el Palau Ducal de Gandía el 28 de octubre de 1510, Francisco de Borja encarnó una transición decisiva: de grande de España y virrey de Cataluña a jesuita y, más tarde, III Prepósito General de la Compañía de Jesús. Tras la muerte de su esposa (1546), ordenó sus asuntos, renunció a sus títulos e ingresó en la Compañía. En 1554 Ignacio de Loyola le confió la comisaría general para España –con influencia sobre Portugal– y, a la muerte de Diego Laínez, la Congregación General lo eligió Padre General en 1565. Murió en Roma el 30 de septiembre de 1572 y fue canonizado en 1670. En este arco biográfico, la tónica es clara: gobierno prudente, impulso a la formación y expansión misionera.
El Palau Ducal de Gandía.
Su vínculo con Gandía fue tanto afectivo como institucional. Fundó el primer colegio de la Compañía en España, el primero de Europa en el que se admitieron alumnos no jesuitas. Con la bula papal de Paulo III de noviembre de 1547 y el respaldo imperial, se convirtió en la Universidad de Gandía. La historiografía la considera la primera universidad jesuita y el antecedente directo del compromiso educativo que, con el tiempo, marcaría a la Compañía de Jesús en todo el mundo.
La presencia de los jesuitas en Gandía conoció etapas de esplendor y de ruptura. La expulsión de 1767 supuso el gran corte y la clausura de la Universidad pocos años después. Sin embargo, el nexo se reanudó con fuerza en el siglo XIX: el 31 de agosto de 1888 los jesuitas adquirieron el Palau Ducal –la casa natal del santo– y, desde entonces, su recuperación patrimonial y su dinamización cultural han sido una constante, al tiempo que la obra educativa se ha concretado en el actual Colegio Borja. Declarado Bien de Interés Cultural en 1964, el Palau es hoy uno de los referentes de la arquitectura civil valenciana y un motor de programación cultural y turística en la ciudad.
En el terreno institucional, el Palau Ducal se rige por una fundación de carácter público-privado con presencia en su patronato de la Compañía de Jesús. Ello ha permitido cuidar memoria espiritual y jesuítica de San Francisco de Borja.
A pesar de que en 2023 se cerró la comunidad residente de jesuitas en el Palau, la relación de la Compañía de Jesús no se ha interrumpido. Es un ejemplo de cómo las obras, más allá de la presencia comunitaria estable, mantienen vivo el carisma y la colaboración con la Iglesia local.
La visita del Padre General a la población natal de San Francisco de Borja aporta reconocimiento y gratitud por una historia que nace en Gandía y alcanza a la Compañía entera a través del santo. Es un recordatorio de que la historia de la Compañía no se entiende sin esta ciudad, y, a la vez, una llamada a la ciudad para seguir inspirándose en la vida de su santo más universal.
Las Preferencias Apostólicas Universales ofrecen un marco para releer el legado borjiano en clave de futuro, desde la escuela y la cultura hasta la pastoral urbana y la acogida. Recorrer los lugares borjianos de Gandía es confirmar que la memoria no es un museo, sino una misión compartida con otras instituciones y con la ciudadanía.







