Tantur Ecumenical Institute | Encuentro en Tierra Santa

Por John Paul, SJ | Director del Tantur Ecumenical Institute (TEI)

La visita del Padre General Arturo Sosa a las obras de la Compañía en Tierra Santa le ha llevado al Tantur Ecumenical Institute (TEI – Instituto Ecuménico Tantur). Su presencia ha significado mucho para el personal y los participantes del Instituto, porque, es importante recordarlo, cuando puso pies en el campus no estaba entrando en contacto simplemente con una obra apostólica y con su historia, sino con un lugar de continuo encuentro.

En la reunión que se celebró en Jerusalén el año 1964, en plena convulsión del Concilio Vaticano II, entre Su Santidad el Papa Pablo VI y Su Beatitud el Patriarca Ecuménico Atenágoras, éstos acordaron que Jerusalén debía constituir la sede de un centro teológico dedicado al estudio, la investigación y el diálogo que fomentase un mayor entendimiento y conexión entre las iglesias de Occidente y Oriente. Así nació el Instituto Ecuménico Tantur. Dependiente de la Comisión Internacional de Educación Católica y administrado por la Universidad de Nôtre Dame, el Instituto Tantur abrió sus puertas en 1972. Los primeros rectores fueron teólogos y eruditos protestantes que habían participado como “consultores” en el Concilio Vaticano II, y habían participado en la redacción del documento sobre el ecumenismo.

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En los años siguientes, la misión del Instituto Ecuménico se ampliaría para apoyar la formación continua y varios programas sabáticos para sacerdotes, pastores, religiosos y laicos de todas las confesiones cristianas que llegaban a Tierra Santa en busca de renovación espiritual, peregrinación y una inmersión en experiencias ecuménicas. Estos programas debían aprovechar la rica diversidad de las tradiciones cristianas locales: la ortodoxa griega, la latina, la católica griega, la armenia, la copta, la siríaca, la etíope, la anglicana y la protestante. Ha habido participantes procedentes de Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Australia, Nueva Zelanda, China, Filipinas, Corea y la India. Entre ellos hay católicos, anglicanos, protestantes, evangélicos, coptos, siro-malabares y agnósticos.

La experiencia de Tantur es, en gran medida, una experiencia de “encuentro”. Los participantes, de diversos orígenes y diversas tradiciones religiosas, vienen a participar en programas de dos semanas a tres meses de duración. Cada conferencia, comida, conversación informal, visita guiada o “examen” semanal en grupo, es una oportunidad para que los participantes compartan quiénes son, en qué creen, cómo creen y cómo practican su culto. Al mismo tiempo, escuchan, aprenden y tratan de comprender al “otro”, tanto en sus diferencias como en los aspectos que tienen en común. No es una experiencia fácil, especialmente si el participante ha tenido un contacto limitado con tradiciones religiosas, culturas o etnias “no occidentales” (por ejemplo ortodoxas, armenias, sirias, coptas o etíopes).

Recuerdo un encuentro difícil de este tipo, en el que participaba un joven seminarista evangélico que nunca había estado en una iglesia ortodoxa ni en una católica. Se sentía molesto con los iconos y las estatuas, ya que no entendía su significado más allá de su formación evangélica, que calificaba esas cosas como “blasfemas”. Fue un obstáculo que casi puso fin a su presencia en Tierra Santa. Afortunadamente, con la ayuda de los demás participantes y de las varias experiencias del programa, fue experimentando poco a poco una transformación que le permitió ver esos iconos a través de los ojos de los demás miembros de su “familia” de Tantur: de “blasfemias” se convirtieron en “símbolos reverentes de la gracia”. Su experiencia en Tantur fue para él no sólo ocasión de crecimiento personal, sino que, a su regreso, lo convirtió en un “agente de cambio”. Este encuentro lo llevó a organizar otros encuentros con experiencias ecuménicas e interreligiosas.

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Los programas de Tantur consisten en geografía bíblica, estudios bíblicos, raíces cristianas en el judaísmo y el islam, y ecumenismo. Es esencial además en este Encuentro, y cosa exclusiva de Tierra Santa, una “inmersión” en la complejidad de la vida en Tierra Santa, especialmente dadas las continuas tensiones entre israelíes y palestinos, judíos, musulmanes y cristianos. Una de las experiencias más inquietantes, impactantes y emocionalmente desafiantes para los cursillistas es la que se produce durante la orientación inicial, cuando se les acompaña a poca distancia de la ubicación de Tantur, en la cima de una colina, hasta el muro de “separación”/“seguridad” entre Israel y Palestina.

Antes de 1967, Tantur se encontraba en una zona de Jerusalén-Este bajo jurisdicción jordana. A partir de 1967 y de las dos Intifadas, la zona alrededor de Tantur fue anexionada por Israel (ilegalmente según el derecho internacional) y se construyó “el muro” en las afueras de Belén. Los participantes atraviesan los estrechos pasillos del Checkpoint 300 para entrar en Belén y ver el “otro lado” del muro. El “otro lado” del muro, cubierto de grafitis y obras de arte realizadas por palestinos para dar voz a la opresión, la deshumanización, los malos tratos por parte del Gobierno israelí y la desesperanza, conduce a los participantes a los barrios y calles de Belén antes de devolverlos al Checkpoint para volver a Israel. Deben atravesar estrechos pasillos y torniquetes “propios de ganado”, pasar por controles de seguridad con rayos X y rejas de seguridad de hierro con guardias que los observan desde arriba, y atravesar otro torniquete donde personal militar armado, detrás de un grueso cristal a prueba de bombas, comprueba sus documentos.

La mayoría de los participantes salen de esta experiencia conmocionados y confundidos por lo que califican una experiencia “deshumanizante”. A la vez que se sienten “honrados” por la sensación de “solidaridad” con los palestinos que pasan por estos puestos de control todos los días, a menudo tratados con desprecio.

Todas éstas son experiencias de las que el mismo Padre General pudo ser testigo. Son las conversiones que compartimos con el Padre General mientras recorría Tantur. Es el encuentro que esperamos y rezamos traiga a la Iglesia y a la Compañía la visita del Padre General.

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Publicado por Communications Office - Editor in Curia Generalizia
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