Desde la Biblia: Visiones de la paz en Isaías, justicia para la paz en Sabiduría
Por Michael Kolarcik, SJ |
Pontificio Instituto Bíblico, Roma
[De la publicación “Jesuitas 2025 - La Compañía de Jesús en el mundo”]
El don de la paz de Dios para los seres humanos y toda la creación brilla en las primeras páginas del Génesis. Dios descansó el séptimo día del trabajo de la creación (Gn 2,3). El shalom del shabbat es la celebración de la paz. Tras la resurrección, Jesús saludó a los discípulos diciendo “¡Paz a vosotros!” (Lc 24,36; Jn 20,19-20). Pero ¿qué clase de paz es esta que también festejamos al comienzo de cada celebración eucarística? No es sólo una paz sin guerras ni conflictos. Es esencialmente una paz de justicia, como el shalom del shabbat.
El profeta Isaías es conocido por sus oráculos de esperanza en tiempos de crisis y sus oráculos de juicio en tiempos de complacencia. Ambos tipos de oráculos forman un todo. De hecho, estos oráculos se convirtieron en el género de los profetas escritores. Los oráculos de juicio se dirigían esencialmente contra la injusticia y la infidelidad al Señor. Los oráculos de esperanza expresaban el deseo de justicia y paz en tiempos de conflicto y crisis.
Cuando Jerusalén se enfrentó a la amenaza del rey asirio Senaquerib, Isaías ofreció una extraordinaria visión de la paz. Y esto después de tantos oráculos de juicio.
“Porque de Sion saldrá la ley; de Jerusalén, la Palabra del Señor. Será el árbitro de las naciones, el juez de pueblos numerosos. De las espadas forjarán arados; de las lanzas, podaderas. No alzará la espada pueblo contra pueblo, ya no se adiestrarán para la guerra.” (Is 2,3-4)
En un notable oráculo de esperanza, donde Isaías habla del retoño que saldrá del tronco de Jesé (Is 11,2), el profeta describe la transformación de la propia creación en una morada de paz.
“Se terciará como banda la justicia y se ceñirá como fajín la verdad. Entonces el lobo y el cordero irán juntos, y la pantera se tumbará con el cabrito, el novillo y el león engordarán juntos; un chiquillo los pastorea; ... No harán daño ni estrago por todo mi Monte Santo, porque se llenará el país de conocimiento del Señor, como colman las aguas el mar.” (Is 11,5-9)
Ambos oráculos de esperanza para Isaías se construyen sobre el deseo de justicia y el don de la paz de Dios.
El libro de la Sabiduría de Salomón, escrito justo antes de la época de Cristo, fue inspirado por el profeta Isaías tanto con oráculos de esperanza como con oráculos de juicio. El libro se abre con una exhortación a amar la justicia.
“Amad la justicia, los que regís la tierra; pensad correctamente del Señor y buscadlo con corazón entero” (Sab 1,1).
Para la Sabiduría de Salomón, la justicia conduce a la inmortalidad, mientras que la injusticia conduce a la muerte (Sab 1,12-15).
Paralelamente a los oráculos de esperanza de Isaías, la Sabiduría de Salomón presenta una visión de esperanza para todos aquellos que viven una vida de justicia. Aunque les sobrevenga la calamidad, tienen asegurada la vida gracias a la virtud de la justicia.
“La vida de los justos está en manos de Dios
y no los tocará el tormento.
La gente insensata pensaba que morían,
consideraba su tránsito como una desgracia,
y su partida de entre nosotros, como destrucción,
pero ellos están en paz.” (Sab 3,1-3)
Esta lectura de la Sabiduría de Salomón es una de las preferidas en los funerales, pues expone sin ambigüedad el valor de la justicia ante la pérdida y la crisis.
Por último, no solo los oráculos de esperanza ponen ante nuestra imaginación una visión de paz, sino que incluso el juicio divino da esperanza a los justos. La Sabiduría de Salomón concluye la sección que exhorta a la práctica de la justicia con un juicio apocalíptico en el que los justos son recompensados con la vida divina y la injusticia es abolida por completo.
“Los justos viven eternamente, reciben de Dios su
recompensa,
el Altísimo cuida de ellos.
Recibirán la noble corona,
la rica diadema de manos
del Señor.” (Sab 5,15-16)
La injusticia y la anarquía serán abolidas para siempre por el Señor.
“Tomará la armadura de su celo
y armará a la creación para vengarse de sus enemigos;
vestirá la coraza de la justicia,
se pondrá como casco un juicio insobornable.” (Sab 5,17-23)
La paz que deseamos profundamente y que Dios concede es más que una paz libre de guerras. Es una paz fundada en la justicia como el shalom del shabbat.







