Sinodalidad-Reconciliadora con jóvenes víctimas del crimen organizado
Por Elías López, SJ |
Provincia de España – Coordinador internacional, Paz y Reconciliación de UNIJES
[De la publicación “Jesuitas 2025 - La Compañía de Jesús en el mundo”]
Los Ejercicios Espirituales de san Ignacio como anclas para lograr la reconciliación en la vida de jóvenes víctimas de las bandas suburbanas: un camino en seis etapas.
Pedro, 23 años, nos contó: “Una de las bandas criminales de mi barrio mató a dos de mis sobrinitos pequeños. Tanta fue mi rabia que salí como un loco calle abajo empuñando un cuchillo. Quería matar a los asesinos. Pero, gracias a unos vecinos que me agarraron y pararon en ese momento, pude liberarme de pasar a ser, también yo, otro asesino más.” La banda criminal quiso también matar a Pedro por intentar vengarse. Así que tuvo que huir del barrio durante algo más de un año, hasta que la situación se calmó. Ahora, de vuelta, Pedro apenas sale a la calle por miedo. Este mismo miedo invade también a los 20 jóvenes afros de los barrios periféricos de la ciudad, Buenaventura, en Colombia, con los que trabajamos: están confinados como en cárceles en sus casas por miedo a ser interceptados por alguna bala. Son adolescentes y jóvenes que necesitan socializar, pero no pueden; en algunos la crisis de ansiedad y depresión es crónica llevándolos a ideas recurrentes de suicidio. Y a esa precariedad se suma un Estado ausente que no les brinda la urgente atención psicosocial que necesitan. Sus familias, víctimas de la exclusión social y pobreza económica, no pueden pagar servicios privados.
En el taller que llamamos “Sinodalidad-Reconciliadora”, en contexto de Iglesia, trabajamos primero la creación de un espacio seguro donde ellos puedan nombrar y analizar los conflictos que sufren. Luego, mediante las herramientas del examen espiritual, la conversación espiritual, el discernimiento espiritual y el trabajo en red, buscamos colaborativamente el siguiente paso posible en el restablecimiento de relaciones justas en el barrio mediante:
1.º la
coexistencia (garantizar su seguridad física y emocional);
2.º la convivencia (garantizar
justicia, derechos en igualdad); y
3.º la comunión (invitar al perdón
que rehumaniza a todas las partes, sana de raíz las relaciones injustas y
reconcilia).
Sabemos que sin conexión con la espiritualidad de cada uno y sin compartirla es imposible sanar tanto dolor y muerte. Por esto trabajamos desde la dinámica de los Ejercicios Espirituales con lo que llamamos “los seis anclajes de la reconciliación” ignaciana.
1. ¿Cuál es tu “Fuente de Vida” capaz de sanar tanta muerte? El primer día está dedicado a conectarnos con el Principio y Fundamento de cada uno, su Fuente de Vida en donde encuentran el poder del amor en medio de la violencia. Así, crear un espacio de cuidados, de confianza y ternura, para desde esa seguridad mapear sus conflictos. Este primer anclaje conecta con la primera Preferencia Apostólica Universal: mostrar el camino hacia Dios, o reconciliarnos con Dios como fuente de toda reconciliación.
2. ¿Te dejas perdonar por tu Fuente de Vida? En la primera semana se toma conciencia de que, aunque en menor medida, ellos también generan conflictos con sus conductas violentas. Por lo que también necesitan del perdón y la transformación personal. Este empezar por uno mismo, reconociendo las propias sombras y dejándose perdonar por su Fuente de Vida, les ayuda a empatizar con sus agresores, entendiendo que, a pesar de sus debilidades y de compartir un mismo contexto violento en el barrio, por suerte, no han sido reclutados en las bandas criminales. Esto los lleva a reconciliarse con ellos mismos y vivir agradecidos.
3. ¿Qué eliges hacer en medio de la violencia? En la segunda semana entran en “la escuela del discernimiento”: aprenden a elegir libremente, con humildad lúcida, no solo a ser mansos como palomas (no devolver reactivamente violencia por violencia), sino también a ser astutos como serpientes, para no dejarse atrapar en el círculo de la violencia por el mal espíritu.
4. ¿Perdono la violencia contra mí? De vuelta en sus barrios, viven en la tercera semana, la pasión de la violencia estructural que sufren. La propuesta es la “mansedumbre subversiva” que Jesús muestra en la pasión: su expresión radical es el perdón que ofrece en la cruz. Coincide con la segunda Preferencia Apostólica: caminar con los excluidos.
5. ¿Es posible esperar en medio de tanta violencia? Es lo que planteamos en la cuarta semana, la resurrección. La violencia no tiene la última palabra. Conecta con la tercera Preferencia Apostólica: acompañar a los jóvenes hacia un futuro esperanzador.
6. ¿Ves a Dios trabajando ya en todo, abriendo por delante el camino? Por último, en la contemplación para alcanzar amor intentamos que aprendan a vivir co-reconciliando con el Espíritu, siendo contemplativos en la acción de transformar conflictos en el barrio y sosteniendo su acción sociopolítica con redes entre ellos y otros agentes de transformación.
No hay sinodalidad ni Iglesia hospital de campaña, sin “reconciliación discernida”, según tiempos, lugares y personas, expresión muy querida de san Ignacio.







