La clave para un futuro más sostenible pasa por la educación
“Desde mi punto de vista, la educación es la clave para lograr un futuro más sostenible y equitativo”, afirma Christa, de Sri Lanka.
Sri Lanka es conocido por sus impresionantes y variados paisajes y sus yacimientos arqueológicos. Al mismo tiempo, sus tres décadas de terrible guerra civil, el devastador tsunami de 2004 y los recientes disturbios políticos, junto con la presión de una crisis económica que agrava las desigualdades, también siguen grabados en los corazones y las mentes de los habitantes de Sri Lanka y del mundo.
Christa es de Hatton, en las tierras altas centrales del país (también conocidas como “Upcountry”), una zona caracterizada por sus exuberantes colinas onduladas y famosa por su té. Pero detrás de esto se esconde una realidad más sombría. La población de Hatton y las zonas circundantes es de origen tamil indio, descendiente de quienes fueron traídos al país bajo el dominio colonial británico para trabajar en las plantaciones de té. Desde entonces, han luchado continuamente para superar los retos sociales y económicos, entre los que se incluyen salarios insuficientes, acceso limitado a la salud y la educación, y pocas perspectivas de cambio. Quienes logran encontrar trabajo en otros sectores son principalmente hombres, pero estos se encuentran en la capital o en otras partes del país. Las familias se quedan atrás, viviendo en la pobreza, y las mujeres se ven abocadas al agotador y poco gratificante cuidado de las plantaciones de té, con pocas esperanzas de otra cosa.
Christa. [© JWL]
Pero hay jóvenes, como Christa, que ven la esperanza de un futuro mejor a través de la educación. Tras sus estudios secundarios, se matriculó en cursos de inglés e informática y comenzó a trabajar como contable. Sin embargo, no pudo seguir formándose y obtener su título de Nivel 3 de la Asociación de Técnicos Contables debido a la falta de profesores cualificados en la zona. No obstante, siguió trabajando y finalmente se incorporó al Loyola Campus de Hatton como contable, y fue entonces cuando oyó hablar de Jesuit Worldwide Learning (JWL) y de la licenciatura en Desarrollo Sostenible (acreditada por la XIM University, India).
“Este curso me proporcionó conocimientos esenciales sobre el desarrollo sostenible y las cuestiones medioambientales y sociales, así como sobre cómo podríamos resolver estos problemas”, compartió Christa. Cuando se enfrentaba a temas o tareas difíciles, tanto la comunidad de aprendizaje presencial como la online resultaron útiles y reveladoras: “Conocí diversas experiencias de estudiantes de diferentes culturas, religiones y países”, dijo, destacando también cómo los debates le ayudaron a obtener “una mejor comprensión de los problemas sociales y medioambientales de las personas que viven en distintos lugares”.
“La convicción de Christa de que la educación es la forma de ‘lograr un futuro más sostenible’ refuerza el modelo educativo disruptivo de JWL”, afirma el P. Peter Balleis, SJ, presidente ejecutivo de JWL. “Antes de lograr un futuro más sostenible a través de la educación”, añade, “hay que romper el contexto y la ley de dependencia, que se remontan a siglos atrás, de sus madres y abuelas que trabajan en las plantaciones de té, este ciclo aparentemente interminable.”
[© JWL]
JWL lleva una década colaborando estrechamente con la Provincia de Sri Lanka de la Compañía en 11 centros de aprendizaje comunitario del Loyola Campus repartidos por todo el país. Desde 2020, casi 4.500 estudiantes se han matriculado en el programa Global English Language, 250 en programas de educación superior de ciclo corto y 9 en la licenciatura en Desarrollo Sostenible. El Loyola Campus de Hatton Hall es uno de los centros más destacados de esta colaboración entre la Provincia de Sri Lanka y JWL.
“La educación no consiste solo en adquirir conocimientos; se trata de liberar el potencial de las personas y las comunidades para que puedan forjar su propio futuro”, afirma el P. Milroy Fernando, SJ, director nacional de Loyola Campus en Sri Lanka. “Lo que vemos en Hatton es un poderoso ejemplo de cómo el acceso a una educación de calidad puede romper los ciclos de desigualdad, empoderar a los jóvenes –especialmente a las mujeres– y formar líderes comprometidos con el desarrollo sostenible e inclusivo dentro de sus propias comunidades.”
Christa es una de las primeras graduadas de la licenciatura en Desarrollo Sostenible. Durante sus estudios, desarrolló un interés por las cuestiones medioambientales, en particular la gestión de residuos. Ahora trabaja como responsable de servicios de gestión en el Ayuntamiento de Hatton Dickoya, lo que le hace sentir que desempeña un papel en el desarrollo de su comunidad, además de cuidar el medio ambiente.
Sindhuja. [© JWL]
Fue la primera, pero no la última joven de Hatton en aprovechar la oportunidad de cursar estudios superiores y forjarse un camino de crecimiento personal y servicio a la comunidad. Sindhuja también ve el potencial transformador de la educación: “Creo firmemente que, al ofrecer una educación de calidad, podemos transformar el mundo. Porque cuando se ofrece una educación de calidad, las personas pueden pensar de otra manera, y también pueden ampliar sus horizontes.”
Ahora, en su último año del programa de grado, Sindhuja comparte lo transformadora que ha sido esta experiencia para ella, tanto a nivel personal como profesional: “Ahora soy muy valiente. Y antes no era así... Realmente me ha hecho fuerte, audaz y valiente...”, dijo. “Así que, de hecho, realmente ha sostenido mi vida. El desarrollo sostenible ha sostenido mi vida”, añadió, con una sonrisa.
Aunque Sindhuja siente que puede marcar la diferencia, también expresa la necesidad de que su comunidad se una a ella en estos esfuerzos: “Personalmente, siento que puedo lograr algunos cambios, así que esa es mi esperanza... pero yo sola no puedo cambiar nada. Necesito grupos de personas. Creo que la gente de la comunidad, los jóvenes, si reciben una buena educación... puedo lograr algunos cambios en mi comunidad. Ese es mi sueño.”







