Padre Ante Gabrić, SJ: Apóstol de los Sundarbans
Por Irudhaya Jothi, SJ
El P. Ante Gabrić, un jesuita croata que cruzó medio mundo para servir a las comunidades más pobres de Bengala, dedicó cinco extraordinarias décadas a edificar la Iglesia en los Sundarbans, escuela a escuela, clínica a clínica y familia a familia. Su causa de beatificación se encuentra actualmente ante la Iglesia.
El 28 de febrero de 1915, Petar y Katarina Gabrić dieron a luz al benjamín de nueve hermanos en la localidad croata de Metković. Nadie podía imaginar entonces que ese niño pasaría su vida vadeando los manglares de Bengala, alimentando a miles de niños hambrientos, enfrentándose a los usureros y construyendo una red de escuelas, clínicas e iglesias que transformaría comunidades enteras en los Sundarbans.
Ese niño era Ante Gabrić. Hoy es reconocido como Siervo de Dios.
Del Adriático a la bahía de Bengala
Ante ingresó en la formación jesuita con tan solo once años, comenzando sus estudios en el Gimnasio de Travnik, en Bosnia, en 1926. Tras completar su noviciado y continuar su formación, tomó un compromiso decisivo que definiría toda su vida. El 20 de octubre de 1938, a los veintitrés años, zarpó hacia la India, llegando el último día de octubre, dispuesto a entregarse al servicio del pueblo de Bengala.
Ordenado sacerdote el 21 de noviembre de 1943 en Kurseong, el P. Ante fue destinado a la Misión de Morapai en 1945. Desde esa base –y más tarde desde Basanti y Mariapalli– puso en marcha lo que solo puede describirse como una renovación humana y espiritual integral de la región.
Era el amor vivo de Jesús en Bengala: un padre, un amigo y un misionero intrépido que llevó a Jesús y a María a innumerables vidas.
Construyendo el Reino, piedra a piedra
La visión del P. Gabrić nunca fue estrictamente “religiosa” en el sentido institucional. Comprendió que la pobreza, el analfabetismo, la enfermedad y la explotación son enemigos de la dignidad humana y del Evangelio. Así que construyó iglesias y clínicas. Conventos y orfanatos. Escuelas y talleres. Creó un banco de arroz para liberar a los agricultores de las garras de los usureros que les cobraban intereses ruinosos por préstamos de emergencia.
Su creencia en el desarrollo integral –lo que hoy llamaríamos el compromiso de la Iglesia con el cuidado de la persona en su totalidad– dio lugar a iniciativas verdaderamente pioneras. En colaboración con la empresa Bata, fundó una fábrica de calzado. Abrió centros de carpintería y sastrería, proporcionó apoyo a internados y patrocinó la educación superior de jóvenes de comunidades marginadas. Trabajó en estrecha colaboración con las Hermanas de Santa Ana y con las Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa, estableciendo centros conjuntos de atención, capacitación y formación.
La hambruna y el momento de mayor gloria de la misión
La hambruna de Bengala Occidental de 1967 puso a prueba los límites de la misión y reveló la verdadera profundidad del compromiso del P. Gabrić. Cuando el hambre amenazaba con abrumar a la región, movilizó el apoyo internacional y se aseguró de que los alimentos llegaran a más de 22.600 niños de 155 escuelas. Fue una operación de una escala notable, impulsada por la fe, la determinación y una extraordinaria red de relaciones que había construido a lo largo de dos décadas. Cabe recordar que escribió más de 8.000 cartas a benefactores para financiar la labor misionera.
A lo largo de todo ello, el P. Gabrić nunca perdió de vista lo que él creía que era la necesidad más profunda de todas: el encuentro con Dios. Su incansable acción social se arraigaba en la oración, la vida sacramental y un amor genuino por cada persona con la que se encontraba, independientemente de su casta o religión. Las comunidades de los Sundarbans llegaron a llamarlo, sencillamente, “El Apóstol de Dios”.
Una vida entregada hasta el final
Incluso en su vejez, el P. Gabrić siguió caminando, visitando a los fieles, a los enfermos y a los olvidados. Falleció el 20 de octubre de 1988, de camino a Calcuta. Tenía setenta y tres años. Fue enterrado en Mariapalli, donde su tumba se ha convertido desde entonces en un lugar de peregrinación y de oración silenciosa para personas de toda la India y de más allá.
Siervo de Dios: la causa de beatificación
El 28 de febrero de 2015 –centenario de su nacimiento–, el cardenal Josip Bozanić, arzobispo de Zagreb, declaró formalmente al P. Ante Gabrić Siervo de Dios, abriendo así su causa de beatificación. El anuncio fue recibido con alegría tanto en Croacia, donde nació, como en la India, donde vivió y falleció.
Las oraciones por su beatificación se elevan desde las parroquias, las escuelas y las familias de ambos países. Se anima a quienes buscan su intercesión y creen haber recibido una gracia a través de sus oraciones a que lo comuniquen al vice postulador de su causa (véanse los datos de contacto al final del artículo).
Oración por la beatificación del P. Ante Gabrić, SJ
Padre Celestial, en el Siervo de Dios Ante Gabrić, el misionero, nos has concedido un ejemplo heroico de cómo tu reino se expande a través de la misericordia y el amor. Te suplicamos la gracia de que, por la fe de la Iglesia, sea declarado Beato lo antes posible, y así se acerque aún más a todos los que acuden a él en sus momentos de necesidad.
Convencidos de que se ha ganado tu favor con su vida y su celo apostólico, concédenos, por su intercesión, la gracia por la que ahora te rogamos... (pausa y menciona tu intención)... Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Padre Nuestro · Ave María · Gloria al Padre
Para informar de una gracia recibida por su intercesión, póngase en contacto con el vice postulador de su causa de beatificación: P. Irudhaya Jothi, SJ







