El fulgor del P. Adolfo Nicolás

El Padre Nicolás no era una “figura pública”. Era un hombre discreto que no buscaba la atención de los medios de comunicación y se presentaba con gran sencillez a sus compañeros jesuitas. Así fue durante toda su vida apostólica en Asia, tanto en el Japón como en las Filipinas. Incluso durante su generalato, no tenía costumbre de ponerse bajo los focos. Esta humildad ciertamente fue muy útil a la Compañía de Jesús en sus relaciones con el Vaticano y con las Iglesias locales, doquiera la Compañía participa en la misión de Dios y de la Iglesia.

Adolfo Nicolás había renunciado al cargo de Superior General de la Compañía de Jesús en 2016, al tomar conciencia que su estado de salud no le permitía asumir la pesada tarea de la animación universal de la Compañía. Su salud física continuó inestable desde entonces y se podía pensar que su muerte el 20 de mayo pasaría relativamente desapercibida, que su partida de este mundo a la vida eterna también quedaría marcada por una gran discreción.

Sin embargo, no ha sido así... Sin haber hecho una búsqueda exhaustiva, el equipo de comunicaciones de la Curia General ha podido identificar un buen número de reacciones públicas. A través de diversos canales de comunicación, desde la prensa hasta los medios sociales, destacan la importancia de la contribución del Padre Nicolás no sólo para la Compañía de Jesús y los jesuitas, sino también para la vida religiosa y para la Iglesia.

No es de extrañar que los medios de comunicación de la Compañía de Jesús, sus Conferencias, Provincias e instituciones prestaran especial atención al ex general con motivo de su muerte. Aggiornamenti Sociali, America y The Tablet, por ejemplo, no sólo mencionaron la muerte del Padre Nicolás, sino que aprovecharon la oportunidad para recordar temas importantes de sus enseñanzas. Pensemos en la “profundidad” de la vida religiosa y en todo lo que debe caracterizar al cristianismo actual; en la misma línea está la importancia que el que había sido Superior General daba al apostolado intelectual.

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Muchos jesuitas testimoniaban personalmente de cómo Adolfo Nicolás les había impactado. De España y Japón, por supuesto, pero quizás aún más de las Filipinas, donde trabajó en diversos puestos durante varios años. La Conferencia Jesuita de Asia-Pacífico ha sacado a la luz varios documentos audiovisuales impresionantes sobre la vida y obra del Padre Nicolás. El P. Danny Huang, que fue su Asistente para la Región de Asia Pacífico, ha publicado un extenso testimonio en el que describe a su antiguo “jefe” como un líder, un misionero, un hombre de sabiduría y un testigo. Jesuitas de la República Dominicana, el Amazonas, Kenia, entre otros, también han expresado su gratitud al ex General.

En otro contexto, la cobertura de prensa por parte de los medios ‘laicos’ y religiosos no vinculados a la Compañía ha sido excepcional: La Stampa, Il Corriere della Sera, AgenSIR en Italia; El País, La Vanguardia, Religión Digital en España; el National Catholic Reporter en Estados Unidos, además de numerosos reportajes de varios servicios de la Radio Vaticana.

Todo ello nos permite comprender que Adolfo Nicolás, un religioso discreto a lo largo de su vida, una vida que lo llevó a puestos de gran responsabilidad, ha tenido y seguirá teniendo una notable influencia por lo que fue, por su fe y su humanidad, y por el testamento que nos lega. Tómese un tiempo para consultar el sitio web que se ha preparado sobre él:

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Publicado por Communications Office - Editor in Curia Generalizia
Communications Office
El Servicio de Comunicaciones de la Curia General publica noticias de interés internacional sobre el gobierno central de la Compañía de Jesús y sobre los compromisos de los jesuitas y sus partenarios. También se encarga de las relaciones públicas.

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