De la opresión a la oportunidad: El papel de los Centros de Acción Social en la Provincia jesuita de Chennai
Por Vasanthakumar Irudayaraj, SJ
La Provincia jesuita de Chennai es un faro de esperanza en 21 distritos civiles que abarcan nueve diócesis eclesiásticas del norte y del oeste de Tamil Nadu. Esta región está habitada predominantemente por dalits, en particular cristianos dalits, así como tribales, inmigrantes y otras comunidades vulnerables. Históricamente, las actividades de los jesuitas en Tamil Nadu se concentraban en el sur del estado. Sin embargo, inspirados por las directrices de la Congregación General 32, que hacía hincapié en “El servicio de la fe y la promoción de la justicia”, los jesuitas cambiaron su enfoque para servir a los dalits y otros grupos marginados en el norte de Tamil Nadu a partir de los años 80’, adoptando el lema “Marchando hacia adelante con los marginados”.
Marchando hacia adelante con los marginados
El viaje comenzó con la creación del Dalit Human Rights Centre (DHRC - Centro de Derechos Humanos de los Dalits) en Chengalpattu en 1990, seguido por el Centro Paathai en Vallam en 1996, ambos dedicados a la defensa de los derechos de los Dalits. Reconociendo la negación sistemática de los derechos fundamentales y constitucionales en estas comunidades, los jesuitas estudiaron a fondo sus luchas, condiciones sociales y desafíos económicos.
En respuesta a estas conclusiones, el 18 de julio de 1992 se puso en marcha la Misión de Chengai para empoderar a las comunidades dalit, marcando un momento crucial en la defensa de los grupos marginados. Esta misión se reforzó con la creación del Centro AHAL en Kilpennathur en 1999, centrado en la capacitación de la comunidad Arundhadhiyar, y del ICRDCE en Chennai ese mismo año, que buscaba mejorar las oportunidades de educación y empleo.
Nuestros ministerios sociales cobraron impulso cuando la región fue elevada a la categoría de Misión de Chennai en 2002. Social Watch Tamil Nadu, establecida en Chennai en 2003, desempeñó un papel crucial en la supervisión de la presupuestación de la equidad social y en el avance de la defensa de la justicia. El apoyo a la recuperación y rehabilitación de adicciones comenzó con la creación de JMAADD en Kuppayanallur en 2011, complementado por MTWDC en Pondicherry el mismo año, que empoderó a las mujeres mediante el desarrollo del liderazgo y la independencia económica.
Siguió el apoyo específico a las comunidades tribales, con la creación de PARAN en Makkampalayam en 2013 para atender a las tribus Urali y Solagar, y PALAVAI en Tindivanam en 2014, para atender las necesidades de la comunidad Irular. Las comunidades migrantes encontraron apoyo con la puesta en marcha de JMS en Chennai y JMMEx en Kasthambadi, ambos iniciados en 2014.
El alcance de la misión siguió ampliándose con iniciativas posteriores. LIFT, creada en Harur en 2015, se centró en promover el desarrollo de capacidades y la transformación socioeconómica. TECH Loyola, fundada en Vettavalam en 2017, hizo hincapié en la agricultura orgánica y la sostenibilidad rural.
Con la elevación a la categoría de Provincia el 28 de diciembre de 2019, los esfuerzos se extendieron al trabajo con los pescadores y las comunidades costeras a través de ARCALI, establecido en 2020. En conjunto, estos 14 Centros de Acción Social constituyen la base de nuestra misión, reflejando el profundo compromiso de la Provincia con la promoción de las comunidades marginadas, y su inquebrantable dedicación a la justicia y la igualdad.
La educación como piedra angular de la liberación
La educación es un paso hacia el empoderamiento. 280 Centros de Estudios Vespertinos (ESC) ofrecen educación de calidad a miles de niños, sobre todo de comunidades dalit, tribales y migrantes. Las becas los ayudan a romper el círculo de la pobreza y a asegurarse un futuro mejor.
Desarrollo de competencias para la emancipación socioeconómica
El desarrollo de habilidades también es vital para el empoderamiento. En seis centros de desarrollo y dos escuelas industriales, miles de personas, especialmente mujeres vulnerables, reciben formación en sastrería, informática, carpintería y otros oficios. Estos programas tienden un puente entre el aprendizaje y el empleo, fomentando la independencia.
Capacitación y liderazgo de las mujeres
Los programas de empoderamiento de la mujer afectan cada año a 3.500 mujeres a través de 250 grupos de autoayuda y 12 centros de acción social. Estas iniciativas abordan las desigualdades de género sistémicas y ayudan a las mujeres a romper las barreras sociales, convirtiéndolas en líderes de sus familias y comunidades.
Fomentar el liderazgo y la promoción de base
Empoderar a las comunidades marginadas requiere concienciar y fomentar el liderazgo. Las iniciativas de formación y de defensa de derechos involucran a 15.000 participantes al año, organizándolos en federaciones para amplificar sus voces y defender sus derechos a nivel local, regional y nacional.
Apoyo a los migrantes: Hacer frente al desplazamiento y la exclusión
Los migrantes se enfrentan al desplazamiento y la exclusión. Cada año, 5.000 inmigrantes y 600 familias reciben asistencia jurídica, alojamiento y formación profesional en centros específicos que les ayudan a reconstruir sus vidas con dignidad.
Potenciar las comunidades tribales y preservar el patrimonio
Empoderar a las comunidades tribales es esencial para asegurar su futuro. Nuestro apoyo se extiende a 6.000 familias tribales de 150 aldeas, centrándonos en preservar su patrimonio cultural al tiempo que abordamos el abandono sistémico. Haciendo especial hincapié en garantizar los derechos sobre la tierra, mejorar el acceso a la educación, y crear oportunidades económicas, capacitamos a comunidades como las tribus Irular, Urali y Solagar para que prosperen y consigan el reconocimiento, los recursos y los derechos que les corresponden.
Acceso a la asistencia sanitaria: Un enfoque holístico
El acceso a la atención sanitaria es crucial. Cuatro centros enfocados en la salud alcanzan a miles de personas cada año, proporcionando atención sanitaria inmediata y a largo plazo. Las iniciativas se centran en la recuperación de adicciones, el apoyo a la salud mental, y el bienestar físico.
Sostenibilidad medioambiental: Un compromiso con la creación
La gestión de la Tierra es una responsabilidad compartida para el bienestar de todos. Nuestras iniciativas, que incluyen la plantación de más de 8.000 árboles y el establecimiento de dos granjas orgánicas modelo, están diseñadas para combatir la degradación ecológica.
Reforzar la misión
Un cambio significativo y sostenible puede lograrse sólo mediante la colaboración con diversas partes interesadas. La colaboración con ONG, agencias gubernamentales y organizaciones internacionales refuerza nuestros esfuerzos. A pesar de los desafíos, la acción colectiva asegura un cambio significativo y duradero para los marginados.
Una visión de esperanza y liberación
La misión jesuita en Chennai está impulsada por nuestro compromiso con los marginados, con el objetivo de crear un futuro en el que la dignidad, la justicia y las oportunidades sean accesibles para todos. A pesar de los desafíos, mantenemos la esperanza, inspirados por el recordatorio del Papa Francisco de que “la esperanza es lo que nos impulsa a seguir adelante”. Nuestra misión no consiste solo en asistir, sino en ofrecer un camino hacia la liberación, garantizando que las comunidades marginadas puedan reclamar el lugar que les corresponde en la sociedad. Mediante la colaboración y la perseverancia, nos esforzamos por construir un futuro más justo y equitativo.







