El Desafío de Educar para la Fe en el Siglo XXI Continua…
Los colegios jesuitas educan intencionalmente en la fe católica en el siglo XXI acompañando a sus alumnos en el descubrimiento y la profundización de su identidad central – su fe resiliente – que surge de un encuentro con Dios a través de un encuentro con Jesucristo, apoyado y celebrado dentro de una comunidad de fe y guiado por adultos formados y adeptos en la espiritualidad ignaciana, en nuestra tradición católica y la vida de Jesucristo; esta identidad conlleva el diálogo con otras religiones y visiones seculares, y se implementa según el contexto y la cultura local.
Por José Mesa SJ
Hace un año 95 representantes de la Red Global Jesuita de Colegios (RGJC) se reunieron en Jogjakarta, Indonesia para discernir juntos cómo podemos educar para la fe en el siglo XXI. El II Seminario JEDEDU-Jogja 2024 fue verdaderamente un momento de profundo discernimiento en el que sentimos la presencia de Dios en medio de nosotros al reconocer los muy diversos contextos de nuestros colegios y el inmenso desafío que representa educar para la fe hoy.
El Seminario no pretendía encontrar “la respuesta”, sino más bien ayudarnos a continuar el discernimiento necesario y permanente sobre este aspecto central de nuestra educación a nivel local, regional y global. Como afirma la declaración final “Educar para la fe en el siglo XXI requiere un discernimiento que debe continuar a todos los niveles de los colegios y redes jesuitas. Hay que tener en cuenta los contextos locales, nacionales, regionales y globales a la hora de tomar decisiones y proponer planes.”
La buena noticia es que las redes regionales y locales han continuado el discernimiento.
En Europa los delegados de educación dedicaron la reunión de JECSE en noviembre de 2024 a este tema, comprendiendo mejor su propio contexto regional, los diferentes contextos locales y encontrando maneras de asegurarse de que educar para la fe siga estando en el centro. JSN-Norteamérica (la red de colegios jesuitas de América del Norte) organizará su coloquio trienal en junio de 2025, con más de 400 participantes, enfocándose en “la formación en la fe y la educación religiosa de nuestros estudiantes, especialmente cuando se enfrentan a las invitaciones y desafíos de una cultura secularizadora”. Sin duda, este coloquio ayudará a los colegios de esta parte del mundo a renovar su compromiso con la formación en la fe de sus alumnos y alumnas de una manera creativa y adecuada.
También tuve la oportunidad de acompañar una de las reuniones trienales zonales de nuestros colegios en Asia del Sur (JEASA) en Patna, India. El tema de la formación en la fe también estuvo muy presente en el contexto de un momento particularmente difícil para nuestra educación en la India y se destacó la necesidad de encontrar maneras de asegurar que nuestro legado y la educación jesuita puedan ofrecerse a las nuevas generaciones en esta parte del mundo. Los delegados provinciales de educación también se reunieron posteriormente y decidieron que todos los colegios de la región trabajarán sobre el tema durante el nuevo año académico, creando oportunidades para profundizar en el discernimiento.
JASBEAM, la red de nuestros colegios en África y Madagascar, ha anunciado su propio coloquio bajo el lema “Comprometidos con el trabajo en red al servicio de la misión de educar para la fe en el siglo XXI” en un evento que promete ser un momento importante para nuestros colegios en esta parte del mundo. Del mismo modo, nuestros colegios de América Latina (FLACSI) y Asia-Pacífico (JCAP-Educación) han debatido el tema con sus delegados y están tomando decisiones sobre cómo continuar el impulso alcanzado en Yogyakarta.
El tema de la formación en la fe y la identidad católica no sólo se refiere a uno de los Identificadores Globales (#1 Los colegios jesuitas están comprometidos a ser católicos y ofrecer formación profunda en la fe), sino que es esencial para nuestra educación. Como sabemos, San Ignacio de Loyola y los primeros compañeros se dedicaron a la educación porque la veían como una gran oportunidad para compartir con las nuevas generaciones la experiencia espiritual que había transformado sus vidas, una experiencia espiritual de encuentro con Jesús, pobre y humilde. Esta experiencia les llevó a dedicar su vida al servicio de Dios y de los demás y, más tarde, a fundar la Compañía de Jesús, como orden religiosa.
En las Constituciones de la Compañía de Jesús, Ignacio explica su fin: “dedicarse con la gracia de Dios no sólo a la salvación y perfección de las almas de los miembros, sino también con esa misma gracia a trabajar denodadamente en prestar ayuda para la salvación y perfección de las almas de sus prójimos” (Constituciones nº 2). El lenguaje puede sonarnos pasado de moda, pero la intención es la misma que el P. Arrupe captó con una expresión que nos sabemos de memoria “ser personas por y para los demás”. Para Ignacio, la gloria de Dios y el servicio del bien común están intrínsecamente unidos; en palabras más contemporáneas que hablan a nuestro tiempo: el servicio de la fe requiere la promoción de la justicia. En este sentido, educar para la fe nos centra de nuevo en nuestro núcleo de tradición y revela el sentido más profundo de la excelencia humana: proponer a Jesús como modelo de humanidad.
El Papa Francisco también destacó en su discurso a los miembros de la ICAJE (Comisión Internacional del Apostolado Educativo de la Compañía de Jesús) en 2024, lo que constituye el núcleo de la educación jesuita al explicar su papel histórico: “Sin duda los colegios jesuitas permitieron que el mensaje del evangelio se continuara escuchando entre las nuevas generaciones, acompañado del rigor académico e intelectual que los caracteriza. Pero el centro ha sido y debe seguir siéndolo Jesús.” En este mismo discurso el Papa Francisco expresó su alegría por, en ese momento, el próximo seminario internacional en Jogjakarta para que los jóvenes de hoy “puedan experimentar el misterio liberador y salvífico [de Jesús]”.
En Jogjakarta recordamos que el centro es, y debe seguir siendo, Jesús... hoy, más que nunca, la razón de ser de la Educación Jesuita es relevante para nuestro mundo. ¡Continuemos el discernimiento sobre cómo podemos educar para la fe en el siglo XXI en nuestro mundo post-cristiano, secularizado, post-secularizado, religiosamente diverso y maravilloso!
[Fuente: Educate Magis]







