400 años de misión de la Compañía en Quebec

Hace poco se celebró en Quebec el 400º aniversario de la llegada de los jesuitas a la ciudad. En 1625, los misioneros jesuitas Jean de Brébeuf, Charles Lalemant y Ennemond Massé se instalaron en lo que entonces se conocía como Nueva Francia. En 1608, Sieur de Champlain había fundado la ciudad y su proyecto incluía la propagación de la fe cristiana en estas inmensas tierras. Los hermanos menores recoletos, de tradición franciscana, llegaron en 1615. Diez años más tarde, fueron los jesuitas los que se instalaron allí.

¿Qué llevaban sus mentes y, sobre todo, su corazón? Se dedicaron a compartir su fe y sus conocimientos; crearon y consolidaron redes durante sus epopeyas misioneras, actuando como exploradores, educadores e incluso como señores de los territorios que les concedía Monsieur de Champlain en nombre del rey de Francia.

El sábado 27 de septiembre, la historiadora Fannie Dionne, doctora especializada en la historia de las misiones en Nueva Francia y en el estudio de las lenguas indígenas, pronunció una conferencia en la Chapelle des jésuites, lugar patrimonio histórico del Viejo Quebec. En 1625, señalaba, desembarcan los jesuitas en Quebec por primera vez; 400 años después, siguen allí. Su misión ha ido adoptando formas diversas. Centrándose en el siglo XVII, la historiadora mostró cómo los jesuitas moldearon la joven colonia ejerciendo un papel importante en su evangelización, colonización y organización social, relacionándose de modo constante con los pueblos indígenas, con las autoridades civiles y demás líderes religiosos. Presentamos algunos puntos clave de la conferencia.

Sigamos a un guía: el P. Chaumonot

Se sabe mucho sobre los “mártires canadienses”, empezando por Jean de Brébeuf. Sin embargo, tomemos como guía a un jesuita menos conocido, pero no menos fascinante, el P. Pierre-Joseph-Marie Chaumonot. Había nacido el mismo año 1611 en que dos jesuitas llegaban a Port-Royal, en Acadia, e iniciaban unas buenas relaciones con los mi’kmaw. Pero las tensiones con los mercaderes franceses llevaron al fracaso y, en menos de dos años, los PP. Massé y Biard tuvieron que regresar a Francia.

Ennemond Massé no se deja desanimar; quiere trabajar en la Nueva Francia y no deja de promover en su patria la difusión de la fe cristiana en aquella misión. El joven Chaumonot toma conciencia de ello, y, poco después, queda impresionado por los escritos del P. Brébeuf. En 1625 se ha abierto una puerta y Ennemond Massé emprende el viaje. En aquel momento los jesuitas comparten su ministerio pastoral con los recoletos, pero ya entre 1632 y 1657 son los únicos religiosos de una orden masculina en la colonia, de ahí su importancia... y, a veces, también de ahí, las tensiones con las autoridades.

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Entre la población autóctona

Pero los jesuitas se dedicaron, en primer lugar, a las misiones entre la población autóctona, principalmente los Wendat. El propio P. Chaumonot, nada más llegar a Quebec, es enviado a los Wendat, a orillas del lago Hurón, a unos 800 km en canoa desde Quebec. ¡Menuda aventura! Chaumonot intenta sobre todo no moverse demasiado para no hacer volcar la embarcación.

El P. Brébeuf ya estaba en la misión junto al superior, P. Jérôme Lalemant. Desde allí salían a evangelizar las aldeas de la región. Pero Chaumonot no llega a terreno neutral. Habían surgido ya tensiones entre los misioneros y diversos grupos. A causa, por ejemplo, de las oleadas de epidemias que devastaban las comunidades, las alianzas entre naciones indígenas cortejadas por otros imperios europeos distintos de Francia, y las fricciones entre los nuevos conversos y los que deseaban permanecer fieles a prácticas, banquetes o ceremonias que los jesuitas consideraban incompatibles con la vida cristiana. La transmisión de la fe católica tuvo que realizarse, por tanto, creando vínculos con el contexto indígena, en particular mediante el estudio de las lenguas. Todo era difícil, pero algún progreso se dejó notar a medida que los jesuitas ponían por escrito vocabularios y gramáticas.

El P. Chaumonot, por su parte, tras ser objeto de no pocas burlas, acabó siendo un excelente hablante de wendat y otras lenguas indígenas. Había captado la dificultad de “traducir” los conceptos cristianos al contexto cultural de las comunidades indígenas.

En 1673, de regreso a Quebec, funda un santuario en homenaje a Nuestra Señora de Loreto. En su juventud había quedado curado de la sarna tras visitar ese lugar de peregrinación en Italia. Quería fomentar la devoción a María en Nueva Francia.

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Entre los franceses

De hecho, piden al P. Chaumonot que dedique también alguna atención a los franceses. Primero en Montreal en 1662 y luego en Quebec en 1665, a petición del obispo François de Laval, donde contribuye junto con este último a la fundación de laConfrérie de la Sainte-Famille (Cofradía de la Sagrada Familia). Acude a los fuertes del rio Richelieu como capellán de los regimientos franceses. En Quebec echa una mano en todo tipo de apostolado, sustancialmente orientado a los colonizadores, aunque, al principio, el primer colegio fundado al norte de México debía reunir principalmente a niños indígenas. Allí se enseñaba hidrografía, matemáticas, astronomía y física. La biblioteca del colegio era impresionante para la época, con obras de teología, por supuesto, pero también sobre la flora y la fauna de Nueva Francia, sobre farmacia, medicina, química, geografía, historia y literatura.

Colaboración con las autoridades

Pierre-Joseph-Marie Chaumonot contribuyó a la expansión de la Nueva Francia con sus viajes a tierras indígenas y la fundación de la misión de Notre-Dame-de-Lorette. Otros jesuitas, como Jacques Marquette, fueron auténticos exploradores hasta llegar al Misisipi.

Las relaciones que mantenían con los indígenas permitieron estos avances. La vinculación de los jesuitas con las autoridades coloniales era importante, pero a veces tensa. En más de una ocasión los jesuitas fueron enviados en misión en nombre del gobierno colonial. Chaumonot fue embajador ante los onondaga; otros jesuitas ejercieron de traductores sirviendo, de este modo, a los intereses de las autoridades.

Chaumonot murió en Quebec en 1693, después de haber desempeñado un papel importante en el múltiple apostolado que caracterizó la presencia de los jesuitas en Nueva Francia en el siglo XVII. Constituye un ejemplo de vida dedicada a las relaciones humanas, a las conexiones entre los pueblos y al intercambio.

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Publicado por Communications Office - Editor in Curia Generalizia
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El Servicio de Comunicaciones de la Curia General publica noticias de interés internacional sobre el Padre General, sobre el gobierno central de la Compañía de Jesús y sobre los compromisos de los jesuitas y colaboradores en la misión. También se encarga de las relaciones públicas y con los medios de comunicación.

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